Chino mandarín en las escuelas públicas de Uruguay

ninosceibalitasImagen Plan Ceibal.edu.uy

El pasado 12 de octubre, el Presidente Tabaré Vázquez viajó a China para negociar nuevos tratados comerciales. En el marco de dicha visita oficial, el mandatario declaró que desde el gobierno se pretende aplicar la enseñanza del idioma chino mandarín en las escuelas públicas, a través del Plan Ceibal. La noticia despertó opiniones muy variadas y el foco mediático se dirigió hacia el estado actual de la educación pública uruguaya.

Sabemos inglés

No sería la primera vez que Desde el Plan Ceibal se lleve adelante la enseñanza de un  idioma  extranjero. Se enseña inglés desde el año 2012, a través de un convenio con el instituto British Council. Dicho programa educativo comenzó a aplicarse en 20 escuelas, durante 2013 y 2014 se amplío a 400 y en diciembre de 2015 eran 1456 los centros educativos que generaban alumnos bilingües a partir de cuarto año de primaria. La enseñanza del idioma anglosajón en este caso consiste en el trabajo en equipo de los niños con su maestro del aula y un docente titulado en la lengua, que dicta clases a través de videoconferencias.

A finales de 2014 Anep y Ceibal realizaron la primera prueba para evaluar los resultados del programa en estudiantes de cuarto, quinto y sexto año de primaria. Allí los alumnos demostraron sus habilidades en gramática, vocabulario, lectura y escritura de inglés.

La siguiente tabla muestra la escala de niveles evaluados:

tablaunodedesempenodelapruebaEn el primer gráfico muestra que el 57% de los alumnos que rindieron la prueba alcanzaron un nivel A1, y el 42% estuvieron dentro del nivel A2:

pruebaadaptativaEn cuanto a producción escrita, el 39% de los alumnos obtuvieron un puntaje de 3 o más. Esto implica la capacidad de armar oraciones en inglés sin recurrir al uso de palabras en español, sin embargo se detectaron algunos errores de ortografía sintaxis o vocabulario. Ver gráfico 2:

globalesdeprodescritaBajo desempeño estudiantil

En cuanto a las evaluaciones cognitivas, las pruebas PISA (Programme for International Student Assessment) tienen gran importancia a nivel mundial. Esto debido a que muestran la evolución de la educación a través del tiempo en los distintos países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Esta instancia tiene como objetivo según la ANEP, “evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para la participación plena en la sociedad del saber”.

En Uruguay los resultados de las evaluaciones han alertado a las autoridades y los implicados en la educación, debido a los malos resultados. Las pruebas PISA se aplican a estudiantes de 15 años de edad, y en sus cifras se puede distinguir que muchas veces las carencias de aprendizaje se arrastran desde la educación primaria. A su vez el bajo desempeño alerta sobre las posibles dificultades que tendrán los jóvenes a la hora de integrarse al mundo laboral.

Según el boletín n°1 de 2016 de PISA Uruguay, cuando una alta proporción de la población carece de conocimientos y habilidades básicas, el crecimiento económico un país se puede ver comprometido a largo plazo.

PISA define como estudiantes de bajo desempeño a “aquellos estudiantes que se encuentran por debajo del Nivel 2 de las escalas en las pruebas de matemática, lectura y ciencias”. El nivel 2 se considera básico en cuanto a conocimientos necesarios para participar activamente en la sociedad. Quienes se encuentran en nivel 1 pueden responder preguntas con instrucciones y relaciones sencillas, pero no pueden enfrentarse a la resolución de problemas que exigen razonamientos complejos.

En 2012, el 47% de los estudiantes de Uruguay tuvieron bajo desempeño en la prueba de lectura (de idioma español) y 56%  tuvieron malos resultados en matemáticas. De este último porcentaje, 28% de los alumnos perdieron por lo menos un día de clase.

El 75% de los jóvenes que no cursaron educación preescolar  obtuvieron un bajo desempeño, mientras que de los que sí concurrieron sólo 27% generaron malos resultados en las pruebas. Tanto en Uruguay como en la media de los países de la OCDE, quienes sacaron bajas notas en las pruebas pierden clase con mayor frecuencia, dedican menos tiempo a los deberes y son menos perseverantes en comparación con sus compañeros de buen desempeño académico.

Nuevos horizontes

Si bien hay un gran porcentaje de estudiantes que no obtienen los mejores resultados en la enseñanza, hay muchos que sí lo hacen. A pesar de las críticas que ha recibido la propuesta de enseñar chino mandarín en las escuelas, es importante destacar que estudiar idiomas tiene muchas ventajas.

Según un estudio de The Journal of Neuroscience, los adultos que han hablado dos lenguas desde su infancia tienen mejor flexibilidad cognitiva, es decir, tienen más facilidad para adaptarse a una circunstancia nueva o inesperada que los adultos que sólo hablan una lengua.

Al tratar con vocabulario y gramática de otra lengua las neuronas trabajan de forma más eficiente, aumentando la capacidad de memoria y propiciando mejores resultados en pruebas y exámenes. Un estudio realizado por University College de Londres indicó que las personas que hablan dos o más idiomas sufren menos Alzheimer, ya que su cerebro se encuentra más activo. Además de las aptitudes cognitivas las sociales también se ven beneficiadas con el estudio de idiomas, ya que es posible entender a otras personas de diversas culturas y percibir el mundo con otros ojos. El carácter y comportamiento de todo individuo es moldeado por la cultura en la que vive. Al tener contacto con otras culturas a través del idioma, es posible volverse más tolerante con otros individuos dentro y fuera del país de origen.

En cuanto al estudio del chino mandarín también existen beneficios, si bien se tiene la idea de que es un idioma difícil de aprender, puede no ser así. El mandarín no presenta género ni plural, y los tiempos verbales son menos complejos que los del español.

La dificultad radica en los ideogramas (“letras chinas”), que componen el alfabeto y su fonética. Sin embargo quienes estudian chino indican que en seis meses se pueden aprender alrededor de 500 palabras, las necesarias para tener un nivel básico.

Otra ventaja de saber mandarín es que cada vez más empresas internacionales valoran esta habilidad en sus trabajadores. Esto se debe a que China es la segunda potencia económica a nivel mundial por lo que los países y empresas tratan de establecer un mayor número de acuerdos comerciales con el país oriental. Para esto se necesita personal que tenga la capacidad de negociar con ejecutivos y directivos en idioma chino.

El problema no es el chino

ANEP en conjunto con Pisa Uruguay proponen varios puntos a analizar para mejorar el bajo desempeño de los estudiantes en la educación en general, más allá del estudio de idiomas. Entre ellos:  diseñar una estrategia adecuada para cada perfil de estudiante, ofrecer apoyo educativo para una detección temprana del bajo rendimiento, inspirar a los estudiantes  a que saquen provecho de las oportunidades de aprendizaje y sobre todo animar a las familias de los estudiantes a involucrarse en la vida escolar. Políticos, autoridades, profesores, padres y los propios estudiantes, todos tienen un papel importante cuando se trata de la educación y los resultados de la misma.