Un herido de bala en el estadio, ¿un ajuste de cuentas?, ¿lío entre facciones de la barra?, ¿un loquito suelto?. Todas estas preguntas pueden servir, pero la pregunta más importante es: ¿cómo puede entrar una persona armada al estadio, a una tribuna?.

Dos balazos,  uno en un brazo y otro en una pierna recibió esta persona mayor de 18 años, que se informa desde el Hospital de Clínicas (donde fue internado) que está fuera de peligro. Fuentes nos comunican que ya ha declarado.

Se informó por los encargado de seguridad privada en el Centenario, se hicieron los cacheos en las puertas de la Amstedam y de la América por donde entraron los hinchas de Rampla. En esta jornada, se estuvo haciendo una prueba con detectores de metales.

El hecho sucedió en el trascurso del primer tiempo, los integrantes de las distintas gremiales comunicaron que debido a lo sucedido había que suspender el encuentro. Al arbitro del partido le informaron y con la sugerencia del jefe del operativo de esperar al final del primer tiempo, Ferreyra, siguió jugando y en el entretiempo lo suspendió.

Esta no es la primera vez que pasan hechos de violencia en las tribunas. Ya ha habido muertos en nuestro principal deporte. Ya ha quedado claro que con guardias de seguridad privada, que no tienen elementos para hacer todo el trabajo de control y represión, no se puede continuar. Hasta que no estén dadas las condiciones, la policía debe volver a estar dentro de las tribunas.

El fútbol es rehén, pero el fútbol fomentó este tipo de cosas. Los dirigentes de los clubes han permitido el crecimiento de estas “barras” y les permiten moverse con total libertad y hasta “apretar” a jugadores y técnicos. Esas “barras” hoy tienen “negocios” y manejan espacios de poder dentro de las tribunas.

Llegó el momento de decir basta, la historia está pudriendose y feo. Ojalá mañana no aparezca el ministro echándole culpas al fútbol y el fútbol echándole culpas al ministro. Ambos tienen responsabilidad, ambos deben empezar a cumplirlas.

Voy todos los fines de semana a la cancha y he visto como los que controlan “eligen las pintas” y revisan a aquellos que no representan peligro. A los periodistas no nos dejaban entrar con botellas o con perfumes (me paso a mi en el parque Viera, cancha de Wanderers). Hoy en el Centenario un delincuente, sí eso es un delincuente, entro con un arma y la uso. Hasta cuándo sres. dirigentes, hasta cuándo sres. gobernantes. Si hay que reprimir, repriman.

A los hinchas, por favor eleven la mira, no se puede creer que estén pensando en si habrá o no habrá quita de puntos para uno o para otro. Piensen alguna vez en algo más importante. Aquí podría haber habido un muerto mas, que importa un resultado deportivo.

Hoy tenia toda la intención de escribir sobre el fútbol de entre casa y sus resultados. Pero nos han ganado los violentos. Esos mismos que nos están ganando en las calles. Alguien tiene que empezar a meter la mano y solucionar de verdad esta triste historia. Pero no nos pidan a los tipos de bien que hagamos esfuerzos. Es hora que lo hagan los que como decía mi abuela tienen “la sartén por el mango”.

En la jornada de mañana el Ministerio del Interior emitirá un comunicado sobre lo sucedido. Hemos podido averiguar por parte de fuentes policiales que ya hay un indagado en referencia al episodio. Se está en etapa de pre sumario.

Ah, por si acaso a alguien le importa, Rampla iba ganando 1 a 0, porque al fin y al cabo hoy lo que pasaba en el Centenario era eso, un partido de fútbol.