Un hombre que a sus 88 años se define como un ser liberal, atado a la ley y al servicio de la República. Un repaso de lo heredado de sus padres y lo que le lega a sus hijos y nietos.

Jorge Luis Batlle Ibáñez nació en Montevideo el 25 de octubre de 1927, es periodista, abogado, político y ex presidente de la Republica. Su familia totalmente relacionada con la política, el apellido Batlle se relaciona desde hace décadas en el ámbito de la política uruguaya, donde su padre Luis Batlle Berres también Presidente de la República asi como su tío abuelo José Batlle y Ordoñez, fundador del Batllismo. Padre de dos hijos, Beatriz y Raúl y abuelo de cuatro nietos. Una persona amante de los caballos donde por su descendencia genética longeva no se puede morir antes de los 96 años.

-¿Cómo fue su relación a lo largo de la vida con sus padres?

Buenísima, fantástica, como todos los hijos con sus padres se pelean permanentemente. Somos hijos de un tiempo diferente, uno es más parecido a su tiempo que a sus padres. Me pasa con mis hijos, y a mis chicos con sus hijos. Lo normal es que tengas una relación de amor fantástico, una adoración absoluta y sientas una discrepancia fantástica en una cantidad de cosas. Mi padre era familiero, quería que cada uno armara un bungaló en la casa donde vivíamos en Camino de las Tropas y fuéramos todos a almorzar o cenar con él, ninguno le dio pelota, cada uno se casó y se fue. Él quería como una gallina bataraza que estuviéramos todos allí, era un tipo absolutamente normal, por suerte normal. Con la dificultad naturalmente de su actividad que hacía que a veces desapareciera.

-¿Con su madre también tenía una buena relación?

¡Más todavía! Porque la mamá esta siempre en la casa, el padre tuyo se va de la casa. Yo por ejemplo cuando fuimos a Río con mama (su padre Luis Batlle estaba deportado),  vi que aparecía un señor bigotudo que le daba un abrazo y un beso a mama y no lo conocí y era mi viejo, a esa altura de la vida lo conocía poco.

Un día siendo yo presidente de la Republica, el presidente de España ya no era más Felipe González, era Aznar, mi madre tomaba el té a las cinco de la tarde y si querías tomarlo con ella  tenías que estar puntual. Llegué y mi madre tenía al lado del asiento de la cabecera,donde se sentaba, un libro ancho llamado “España Salvador de Madariaga” con unos pedacitos de papel metidos en distintos lugares del libro y me dijo: “mira ahora tienes que encontrarte con Aznar, que es otro, no es Felipe González. Así que te aparte el libro y te puse unos lugares donde tienes que leer para saber quién es Aznar y como piensa”.

-¿Qué considera que heredó de ellos?

Yo herede fundamentalmente de mi padre el interés por las cuestiones públicas. Te voy a contar una cosa, cuando me vino a ver el Dr. Vázquez cuando fue electo presidente la primera vez a Suarez, estaban sentados mi secretario y el suyo a nuestros lados, entonces en un momento el Dr. Vázquez me pregunto si yo estaba dispuesto a ayudarlos, estábamos en el salón de Suarez, entonces yo le dije:“ le voy a decir una cosa presidente, que usted no va a entender pero que ellos dos si lo van a entender, yo soy como la estufa que esta atrás”. “Cómo?” -Me contestó-. “Sí, sí, un bien inmueble por accesión propiedad de la República Oriental del Uruguay. La estufa forma parte de la casa, pero se trasforma en un bien inmueble por accesión, accede a la casa, y por tanto cuando hipotecas la casa también hipotecas la estufa. Entonces yo soy un bien inmueble de la República Oriental de Uruguay punto”. Eso lo aprendí de mi padre, que mi padre lo aprendió de su tío y que su tío lo debe haber aprendido de su padre. Eso es desde que me levanto hasta que me acuesto, no hago otra cosa. Siempre.

-¿Qué piensa que heredaron sus hijos de usted?

Pobres chicos. En primer lugar heredaron sentimiento de libertad absoluta, porque mi dos hijos no hacen política, cada uno tiene su profesión, y hace de su profesión privada, nunca recibieron nada del Estado, ni del Presidente, nada. Mi hijo empezó a trabajar de mozo en un bar, luego fue administrador del bar, luego estudio y consiguió trabajo por el Gallito Luis, luego estuvo en ese trabajo y renuncio a ese trabajo para poder ir a estudiar en una segunda etapa de su vida y fue a estudiar a Chile. En Chile lo contrataron para venir a trabajar acá a un banco, y sigue la vida bancaria aunque cambio de un banco para otro en otra función pero financiera. Mi hijo es economista. Entiende de politica pero nunca decidió hacer política .

Mi hija empezó como student teacher , luego fue profesora de inglés y después se desarrolló mucho en el profesorado y subió a niveles más alto, pero al mismo tiempo empezó a estudiar piscología y se recibió en la Universidad de la Republica y ejerce su profesión como psicóloga de niños. Y esa es su profesión. Ninguno de los dos decidió hacer política, pero eso no quiere decir que no tengamos una conversación política permanente conmigo pero no han hecho su vida de la política, yo lo que he tratado de trasmitirles es libertad y valores, lo demás lo tienen q resolver ellos. O sea, podemos conversar de cosas, yo no soy bautizado y mi hija jamás la bautice y un buen día ella decidió bautizarse, y tomar la comunión.

-¿Usted tuvo un problema cuando se casó por primera vez?

Un problemazo, los argentinos querían que firmara no sé cuántos papeles, les dije que no. Mi suegro estaba preso, Perón lo tenía preso en Villa Devoto, allá conoció un cura Vasco, entonces lo fue a ver y le dijo que teníamos ese problema y ver si el cura nos casaba y me casó, pero por mi conciencia, a mi mujer le preguntó todo por la iglesia y a mí por su conciencia, así que estoy casado por mi conciencia.

-¿Cómo se ve en el papel de abuelo?

Cuando fui presidente a mis nietos prácticamente ni los veía con los líos que tenía. Ahora si los veo todos los días, lo que es bueno de los nietos es la nieta, los hombres juegan al futbol, van acá, van allá, hasta que tienen una novia, cuando tienen una novia marchan a la casa de la novia. La nieta no, ella me llama por teléfono, siempre las mujeres son mejores que los hombres.

Ahora soy un abuelo normal, me ocupo de ellos.  Le enseñe a escribir a María al tiempo que veíamos a  Tom y Jerry. Escuchábamos Tom y Jerry y María escribía, le dije a Beatriz (hija): “María no escribe, María dibuja”. Tiene una vocación similar al padre, no sé si va a ser arquitecta como él, a ella lo que le importaba era el dibujo perfecto, si pasaba debajo de la línea subía y borraba y empezaba de vuelta, no escribía, dibujaba. Pero le enseñé a leer. Nos divertíamos como locos, la retaba muchísimo, me pataleaba y me lloraba porque tiene mucho carácter, pero hicimos una gran amistad.

-¿Le gustaría que alguno de sus nietos se vincule a la política?

Me gustaría que cada uno hiciera lo que su vocación lo llevara hacer. Eso es lo que me gustaría, no creo que mis nietos, ni mis hijos tengan una obligación de hacer lo que hago. Me gustaría que sirvieran a la Republica, me encantaría, pero esa es una decisión de cada uno de ellos. Porque lo peor que le puede pasar a un tipo que es hijo de una persona que es importante, como zapatero o político, es que crea que tiene que ser como su padre, porque de repente su vocación no es esa, entonces es un desastre.

-¿El haber sido periodista le sirvió en el ámbito de la política?

Sí, sí, sobre todo periodista de radio. Yo soy un hombre de radio, por una cosa bastante sencilla, porque mi padre tenía una radio en 1936 y yo estaba justo en la radio. Yo me crié en una radio, para mí el periodismo era en el taller y en la secretaría, yo no escribía, había gente que escribía mejor que yo, Carlos Maggi, Julio María Sanguinetti, Onetti, que iba a ponerme a escribir yo que no era bueno.

-A sus 88 años ¿qué cosas podría remarcar como las más importantes de la vida?

Cumplir con la ley. Con la Constitución y con la ley. Porque es la única esclavitud que me permito, ser todos iguales ante la ley. Esa es la base de la democracia uruguaya. Cuando la política está por encima de la ley empezamos a ser esclavo de la política de cada persona y de cada quien, cuando estamos sometidos a la ley, ahí empezamos a ser todos iguales.

-¿En cuanto a su vida personal?

Hubo de todo, cosas buenas, malas, regulares como todos los seres humanos. La única ventaja que puedo decir es que he tenido la genética familiar de los Tálice, ninguno se puede morir antes de los 96 años porque no cumple con la familia. Los primos hermanos de mama tenían todos 100 años, mama que murió joven murió a los 96.

-¿Qué haría si tuviera 30 años hoy? ¿Qué tan distinto era el mundo cuando usted tenía esa edad comparado con el actual?

Seguramente haría lo mismo, ¿para qué voy a decir que voy hacer otra cosa? la única cosa que yo había querido ser era químico y luego me di cuenta que me interesaba la política y tenía que ver cómo funcionaba la sociedad uruguaya y el Estado. Dejé la química y me puse a estudiar abogacía. Lo demás lo haría igual, sería la misma persona y me mandaría las mismas macanas. Estoy lleno de arrepentimientos, nunca me enojé con nadie pero siempre me calenté demasiado, ahora como estoy más viejo me caliento menos.