Estar perdido en el fondo puede liberar de ataduras el pensamiento y así jugar una apuesta a la salida, aunque esa jugada sea una misión difícil.

Miguel es un ex policía, está preso y por exigencia de un juez poderoso deberá cumplir una tarea en una cárcel puntual (o también llamada penal) donde radica Borges, un preso poderoso. Todo este flujo de información está mediada por el hermano abogado de Miguel, y si todo sale bien, el protagonista tendrá libertad al instante y podrá volver con su hijo.

Así se para en la cancha “El Marginal”, serie hija de Sebastian Ortega y Adrian Caetano (uruguayo este último), quienes junto a Marcelo Tinelli en el 2002 y desde el canal America, ganaron el éxito con el denso y fabuloso “Tumberos”. Hoy sin el astro televisivo argento como socio, Ortega y Caetano en el guión, apelan a los bocetos de su primer serie sobre el universo penitenciario y construyen una historia con fuerza propia.

Si bien no está el peso del contexto de aquel 2002, “El Marginal” nuevamente pone sobre la mesa la sombra de la corrupción, lo fácil de la muerte y lo poco de la rehabilitación. El protagonista, Juan Minujin, se infiltra con bajo perfil en la cárcel pero su accionar lo hace destacar con “los porongas del lugar”.

Tal particularidad lo dispone como un ser conciliador entre las facciones carcelarias, pero Miguel no es quien tiene la piola en la mano. Ahí radica otra buena acción de la serie, la multiplicidad de personajes destacados que con su influencia capitulo a capitulo van alimentando el trayecto.

Un camino que cruza la tristeza por la ida de seres queridos, la exaltación de la cocaína, el sexo pirata, la violación en grupo o la salida de presos para realizar “trabajos”, son algunas de las ventanas que Ortega desde su productora Underground plantea en esta serie que por capitulo dura unos 50 minutos.

Tinelli y Ortega eran socios, Tinelli se casó con la ex esposa de Ortega. En una escena de “El Marginal”, el personaje de Martina Gusmán está embarazada y separada de su pareja, quien está vinculada al trabajo de ella. La caracterización de Gusmán, en un momento, se encuentra a su ex pareja intimando con una compañera laboral de ella. Toda una postal conociendo la farandulera historia de Marcelo y el hijo de Palito.

“El Marginal” plantea contundencia en su discurso, apela a la imagen extrema para apoyar su relato cuando así se requiere. Una historia de esas donde no todo sale bien pero la virtud del protagonista está a la altura.