El cuchillo que Bob Dylan clavó en la literatura de los Estados Unidos, a partir del pasado jueves será difícil de remover. Con el premio Nobel de literatura en su veterano organismo, la famosa estrella de rock es ahora miembro de una selecta lista en Occidente. Este músico que cuenta con casi 40 de discos de estudio y tan solo dos libros, ha generado mucha prosa influyente y deslumbrante.

Tal afirmación solo es expresada debido a que Dylan es el centro del texto. Sus letras tienen tantas profundidades que se precisan escribir otros libros para intentar abordar las dimensiones. Sin embargo, este trabajo solo pondrá el foco en un trozo de la obra del artista, pero debido al cariño y respeto que existe, también está la convicción que John Wesley Harding (1967) es una apuesta segura al fin propuesto.

Una de las tantas leyendas alrededor del norteamericano nacido en Duluth es la influencia de la Biblia en la esencia del álbum. Tal obra realizada a continuación del accidente de Dylan en moto a las afueras de New York en 1966, presenta una rareza en la obra oficial del músico, y quizá a continuación pueda haber un puente entre ambas afirmaciones.

Solo compuse auténticas canciones sencillas. El resto de las canciones se escribieron sobre el papel, y después les puse música”, Dylan así hablaba sobre el disco de 1967 con Matt Damsker 10 años después. Primero las letras y luego el sonido no era algo muy “dylan”, hasta que lo hizo “dylan”. La sencillez que expresa el bardo se puede percibir en las historias abiertas o contradictorias que arrojan la lirica del disco, otorgando para quien suscribe una belleza digna de obra de arte.

John Wesley Harding, noveno disco de Bob Dylan, puede funcionar como un disco “sin pulir”. En tal sentido las influencias, si esto es una sentencia correcta, estarán más a la vista si no hay mas instancias de edición. Dylan como lector se ve conmovido por pasajes de la Biblia por ejemplo y decide, a partir de ellos, construir su propia historia.

“All along the watchtower”, cuarto track del disco, reúne una síntesis de lo que antes se venía comunicando. Hay admiradores de Bob Dylan que han encontrado referencias muy directas de pasajes bíblicos en esta canción. Si bien no tienen una carga religiosa, sí sirven como elementos argumentales del texto.

La canción puede ser tanto una foto de un mundo antiguo como una alegoría a la existencia humana. Dylan funciona como un edificio con varios pisos, hay distintas alturas, y cada uno adopta la que gusta o entiende. O pretende entender.

De esta manera, un hermoso disco con una fabulosa canción, son expuestas como pruebas de alto impacto. Toda la obra de Bob Dylan tiene momentos altos, pero poniendo un filtro de objetividad, los años de juventud del artista, poeta, músico, pintor pueden ser los más contundentes. La realidad y la historia del Nobel lo marca: A partir de ahora se obliga a que muchas personas se acerquen a la obra de Dylan. Es lo que tiene la medalla de oro.