En el primer aniversario del decreto de esencialidad en la educación, entrevisté en mi columna semanal por Uniradio (89.1 fm) al Licenciado en Ciencias de la Educación (FCHS), Antonio Romano, para analizar qué caminos puede emprender la educación para llegar a otro destino.

Cuando Romano comenzó a ver la educación como una motivación relevante en su vida, sucedía la transición democrática. En este clima “efervescente”, recuerda que la educación “estaba bastante en la agenda de discusión”. Además, consideró relevante para su embarcación en esta área lecturas “casi obligatorias” como Pedagogía del Oprimido y La educación como práctica de libertad del pedagogo brasilero Paulo Freire, que “fueron biblias para quienes nos dedicábamos a la educación popular”.

Le preocupa la situación actual de la educación, porque “estamos instalando algunas discusiones para definir el asunto que no tienen en cuenta parte de las discusiones que hemos tenido a lo largo de este último siglo”.

En su análisis no pretende hacer lo mismo en materia de educación que hace 50 o más años atrás, pero subraya que algunas de las soluciones propuestas recientemente fueron desmitificadas hace muchos años por pilares en educación.

Respecto a la deserción en educación secundaria, considera que “se centró en un cambio de planes” con la definición de un marco curricular común “que iba a tener como consecuencia cambiar la cultura institucional”. Subraya que esta propuesta “simplifica los términos del debate y fue instalada por gente que no está tan interiorizada con algunas discusiones”. En este sentido, refresca el análisis de Antonio Grompone, quien dictó el primer curso de pedagogía para profesores de enseñanza secundaria en 1927, que “planteaba al comienzo de ese curso que ´quien piensa que puede cambiar la educación cambiando los planes, está  profundamente equivocado. El factor esencial para las transformaciones en educación tiene que ver con la formación de los futuros profesores´”. Romano suscribe a esto último y destaca que el plan de estudios es un aspecto importante “de un conjunto de factores que definen una cultura institucional”, lo que algunos consideran como gramática que oficia de marco.

Continuando en su análisis sobre la enseñanza secundaria aterriza en los conceptos de Carlos Vaz Ferreira, quien planteó la “dualidad” en la enseñanza secundaria de “si debía ser la preparación para que los estudiantes accedan a la universidad y por lo tanto generar un carácter selectivo, o debe abarcar a la mayor cantidad de estudiantes para ofrecer una formación cultural, más allá de la culminación posterior de sus estudios”, describe Romano. Por su parte, plantea que el carácter selectivo de la educación secundaria actual “deriva de un pacto social, que no es un problema exclusivamente educativo”. Los orígenes de este pacto social Romano los encuentra en la llegada de nuestros antepasados al país, quienes contaban con escasa movilidad social en sus orígenes, pero que este país adolescente ofrecía que “si sus hijos accedían a la escuela pública, liceo y universidad podían cambiar su situación social”. En este pacto,  Romano describe que “no había una discriminación previa del origen social, sino básicamente se iban a diferenciar según sus capacidades”

Como docente en el Instituto de Educación, sostiene que “todo aquello que la sociedad no puede hacerse cargo se lo deposita a la educación para que lo resuelva. Esto es un discurso tramposo, porque se jerarquiza a la educación, pero se deposita la responsabilidad de resolver problemas que la educación por sí sola no podría resolverlo. Entonces estamos viendo como se desconfigura la idea de educación y empiezan a aparecer un conjunto de programas. Tenemos problemas con los accidentes de tránsito: educación vial, problemas con el medio ambiente: educación ambiental. Entonces claro, las instituciones se empiezan a transformar en un lugar del cual se tramitan demandas, que la sociedad en su momento no se plantea resolverlo, y es como un cheque hacia futuro, que las futuras generaciones que se van a formar sean los que resuelvan y no se asume la responsabilidad que corresponde.

Romano destaca la importancia de que “todos asumamos la responsabilidad que nos corresponde respecto al problema, este es cómo garantizamos una educación de calidad para las futuras generaciones y para todos los uruguayos”.

Respecto a cuáles son las piezas clave para mejorar la educación, Romano considera que la ciudadanía tiene que hacerse la siguiente pregunta:“¿estamos de acuerdo todos los uruguayos de que todos deben acceder a la educación de calidad, o en el fondo hay grupos sociales que en realidad creen que el factor de diferenciación para posicionar a sus hijos en el futuro tiene que ver con ofrecerles una educación diferencial, que los permita ubicar en una posición distinta a los que vienen atrás?”. Esto lo considera un aspecto central, que implicaría gestar un “nuevo pacto social”

Romano destaca la importancia de pensar un “sistema nacional de educación pública terciaria” donde las instituciones se piensen en conjunto y haya una política educativa respectiva, “no la Universidad, formación docente y la UTEC (Universidad Tecnológica) por su lado”. Considera que con dicha política educativa “se empezaría a destrabar el problema en secundaria”.

Por otro lado, considera relevante jerarquizar la formación de los docentes, “dejar de pensar que son los culpables y cambiar el lugar donde están actualmente”.

Por último, enfatiza que los recursos son relevantes porque “la forma en que se define el futuro de una sociedad  tiene que ver con las decisiones que se definen en torno al presupuesto”. Destacó que “para mucha gente es más importante el presupuesto del ministerio del Interior que el de Educación”