Tranquilidad al accionar, profundidad al respirar y un canto monocorde, serían buenas características de cualquier actitud contemplativa o religiosa. Pero también esas precisiones pueden resumir a Leonard Cohen, figura de la escena musical global que falleció recientemente a la edad de 82 años.

No será una muerte fácil de olvidar. Tanto por su legado lírico como por la cantidad de fervientes seguidores que quedan apreciando su arte: Cohen fue un gran constructor y observador de esta parte del mundo.

En una de las cunas de Occidente Leonard Cohen afianzó su prosa cuando los influyentes 60´ comenzaban.

En Grecia, Cohen redactó mucha de su literatura, de la que destaco el puñado de poemas “Flores para Hitler” y la novela ficción “El juego favorito”. El poeta canadiense habló con The New Yorker hace un meses sobre este episodio griego, donde hubo momentos de trabajo extremo y momentos para la exploración. “Tome LSD en varias ocasiones en mi terraza en Grecia, esperando ver a Dios. Generalmente, terminaba con una mala resaca”.

Ya en esta situación vital Cohen tenia al amor y al desamor como una de sus dietas. Quizá la palabra escrita no era suficiente para expresar el espíritu, y así lo confirmó este encantador de masas nacido en el hogar de Nathan y Masha en 1934.

En pleno “Boom Beatle” (circa 1967) Cohen publicó su primer disco oficial: un conjunto de canciones folk que iban por un camino alternativo al mostrado por otros referentes de la canción de autor. En esa misma conversación con The New Yorker puso su acento sobre los fabulosos cuatro de Liverpool: “Tuve novias que realmente me irritaban con su devoción por Beatles. No me parecía mal, hay canciones que podía apreciar. Pero no me parecían esenciales al tipo de estimulo que yo necesitaba”.

La atmósfera metafísica de su última gira mundial (recitales llenos desde 2008 a 2013) resumen de gran manera el magnetismo que Cohen tenia con sus escuchas y seguidores. Este fanático de Lorca, admirado por Carlos Solari ya no está en este plano de la vida, pero sí deja acá cientos de historias que abordan la soledad, el amor, la tristeza, el porvenir y demás temáticas que tienen que ver con cada uno de nosotros.

Esa red de ideas que Leonard Cohen hacia canción es vista por muchos alrededor del mundo como un oficio religioso, tanto por quien ejecutaba como por aquellos que lo siguen. “Sé que si el espíritu está en vos tocará a otros. Si tenés suerte, estás bendecido y el público se encuentra en una condición particularmente receptiva, entonces esas respuestas más profundas se producirán en escena”, comentó a D. Remnick el pasado septiembre.

Las reflexiones de Cohen son para todos, es como la respiración. Un artista completo que vivió su vida como pudo, sosteniendo la depresión y yendo al frente, tomando el porvenir como un faro. Un galán que se va de La Tierra, al igual que Bowie, dejando un mensaje de despedida y oscuridad. “You Wanted It Darker” es su último disco que funciona como moño en una trayectoria fabulosa y recomendable de recorrer.