Caminando por el campo de juego del Gran Parque Central con Esteban Conde, recordando anécdotas en los arcos de las tribunas Abdon Porte y Héctor Scarone, penales contenidos y grandes atajadas son algunas de las cosas que compartió el arquero tricolor.

Nacido en Young (Río Negro) y con una gran trayectoria defendiendo las camisetas de Rentistas, Danubio, Universidad de Chile y Atlético Rafaela, hoy es el arquero del club de sus amores, Nacional

“Soy nacido en Young hace 33 años y con unos cuantos partidos arriba (risas), disfruto mucho el momento que vivo y los pasajes anteriores que tuve en los diversos equipos me hicieron crecer muchísimo. Gracias a Dios he podido y sigo disfrutando de mi carrera”.

De pequeño sufriste un accidente, que hoy mirándolo de grande es increíble en tu carrera como profesional…

-Ese accidente fue a los siete años, en ese momento no pensaba en ser profesional pero mirándolo desde la actualidad desde este lugar que estoy hoy,sin duda, no es sencillo salir de una situación así y jugar al fútbol profesional con todo lo que le exige al físico. Gracias a Dios disfruto de todo esto hoy, gracias a Jorge Maqueda, el traumatólogo de Young, que en ese momento me reconstruyó la pierna y gracias a él estoy acá.

De niño imitabas a Jorge Seré y hoy día seguís en la misma…

-Es hasta lógica la comparación (risas) porque Jorge atajaba muchos penales, él atajó algunos más importantes que yo y por eso es gloria del club. En una charla que mantuve con él me dijo que siempre hay que estar en el momento y lugar indicado, eso lo llevo a esos logros que alcanzó y esta muy bueno. Yo desde mi lado, atajaba de niño en el barrio en los arcos de piedra y soñaba con estar donde estuvo él, y la verdad tener una charla sobre penales con Jorge es algo disfrutable y gratificante, realmente genial.

¿Te sentís un referente?

-Por una cuestión de edad y eso, me siento autorizado para compartir historias vividas con los màs chicos para que sobre todo les quede algo. Viviendo en la juventud y que alguien te vaya guiando de a poco es muy lindo, cada uno siente y piensa de manera diferente pero esta bueno que uno vaya transmitiendo las historias vividas. No creo tanto en los consejos, pero si que en una situación hice esto o aquello, o lo resolví de tal manera, si les sirve bien y sino cada uno toma sus decisiones.En este club  se sabe desde el principio las muchas posibilidades que existen de levantar trofeos, si bien no es sencillo, ya que el año pasado nos quedamos sin trofeos, año a año esa ilusión se renueva y es uno de los sueños que tengo que cumplir”.

Superas los récords de Hugo Gatti, Ubaldo Fillol, ¿Cuánto pesa?

-La verdad nunca tuve claro cuantos penales atajaron ellos, son cuestiones circunstanciales pero lo que más queda en la historia y de lo que se acuerdan todos son los trofeos que uno levanto. Más allá de lo individual, los campeonatos suman para el equipo y eso es lo que realmente importa.

Sin duda, los trofeos son los importantes y en tu carrera obtuviste dos importantes, uno con Rentistas donde contuviste un penal y convertiste otro para ascender a Primera División y luego con Danubio, que atajaste a Rodríguez y anotaste posteriormente para ser Campeón Uruguayo…

-Son lindos recuerdos, momentos importantes en lo personal, disfrutó de cada situación que me pasa, levantar trofeos es lo más lindo que te puede pasar como jugador y es a lo que apuntas. En Rentistas fue para un ascenso y en Danubio para ser campeón y cumplir un sueño, estoy satisfecho con lo que me ha pasado y muy agradecido a la vida por ello.

En Danubio convertiste seis goles de penal, en Nacional está Ligüera y algún otro pateador de penales como Sebastián Fernández, ¿No te dejan patear?

-(Risas) No solo que no me dejan sino que yo ni me arrimo, son tan buenos pateadores que no da. A veces quizás siendo más joven buscaba más lo individual que lo grupal, porque uno busca abrir camino en su carrera. Justo antes en Danubio con Martín Lasarte como entrenador, se dio una situación que habíamos errado muchos penales seguidos y yo era uno de los que me quedaba pateando después de las prácticas. Él me vio y se hizo una competencia interna en la que quede como ganador y ahí comencé a patear penales. Hoy lo veo de otra manera, no se si es que habré desarrollado más una empatía o por una cuestión de edad, veo más importante que los delanteros y los volantes creativos hagan goles a que los haga yo, que soy arquero. Para que sacarle esa posibilidad a ellos cuando uno en realidad esta para defender el arco. En una definición es otra cosa, ahí sí pateo, pero en los partidos es importante que ellos conviertan los goles.

¿Qué sensaciones se sienten al atajar un penal?

-Me ha tocado atajar varios penales, me sirven como un envión anímico cuando tuve errores seguidos. Por ejemplo en el primer Torneo Apertura, se termino dando un partido con Rentistas que se me había escapado una pelota en el primer tiempo, y también un error con Danubio que a uno le duele más cuando es un error personal que compromete al equipo, pero siempre hay que estar igual, aunque uno se equivoque o haga las cosas bien siempre hay que estar igual, arriba. Hay que dar vuelta la imagen y de la nada, no es normal que tras un error de esos luego ataje un penal, son cosas que se dan, el fútbol tiene eso. No hay alguien que acierte todo el tiempo o alguien que erre todo el tiempo, hay que estar ahí, ponerse ahí y saber como son las reglas del juego, tenerlas claro que eso es lo fundamental.

Muchos recuerdan que en tu pasaje con Danubio utilizabas indumentarias tricolores…

-La indumentaria en aquel momento fue circunstancial, no fue a propósito y se generó una gran polémica, pero honestamente nunca fue mi intención. Lo puedo decir hoy día que estoy en Nacional, que no fue para eso.

Sos parte del “proceso” de Selección Uruguaya encabezado por el “Maestro” Óscar Tabárez, ¿Cómo analizas tu presente?

-Estuve en el proceso y lo tengo como una meta que me motiva mucho para sacar lo mejor de mi. Hoy en día lo veo lejos porque uno desea cosas que son difíciles pero ya llegar. El proceso viene muy bien manejado hace tiempo y con cambios leves, pero lo tengo como una meta para la motivación personal y es algo que me quedo en el debe. Todo pasa porque tiene que pasar, quizás en mi momento no aproveche esa oportunidad por una cuestión de edad, de maduración y después me fui a Chile donde prácticamente deje de jugar y ya se me hizo mucho más complicado, pero llegar a la selección es una meta personal para motivarme día a día.

Esteban Conde no sólo se destaca en el arco sino también que en la música…

-Es algo muy intimo, ya que en Rafaela me fui con un profe a aprender guitarra. Todo comenzó con el “Facha” Diego Ferreira que ahora esta en Fénix, le habían regalado una guitarra y fuimos a aprender, él después dejo y yo seguí prácticamente todo el tiempo que estuve en Rafaela. A veces me largo a cantar algún tema de rock y eso, pero es muy íntimo.

¿Cuáles son tus aspiraciones hoy en día?

-En cuanto al equipo,las aspiraciones son las de ser campeón, levantar trofeos y como sueño más grande ganar la Libertadores, la Intercontinental. Ganar un trofeo de esos con la historia que tiene este club sería marcar a fuego el nombre de uno y de los compañeros que crecimos con esas copas ganadas, y que hoy en día estamos en el mismo lugar y nos toca soñar desde adentro, con esa alegría que hace tiempo le es esquiva al fútbol uruguayo en general, y  todo arrancá justamente con un sueño y creer que realmente podemos. Estos años en Nacional fueron una experiencia que nos permite seguir creciendo y nos da a entender que se puede. Tenemos como ídolos a los ganadores de esos torneos internacionales y que son personas como nosotros, que estuvieron acá donde estamos hoy nosotros, esos trofeos que ganaron pasaron a la historia de Nacional por eso. A pesar de las infraestructuras y que quizás hoy estamos por debajo de los demás, a pesar de todas las contras, cuando se juntan todas las voluntades no solo nombres de jugadores, se pueden lograr cosas importantes.