federicoirazabalFederico Irazabal es docente e investigador en la Universidad Católica del Uruguay, experto en comunicación política y campañas electorales.

-¿Por qué llega a la Casa Blanca un candidato con este perfil?

-Yo creo que Trump es un candidato que responde a una necesidad del electorado, es decir, sintoniza muy bien con una demanda que tal vez haya sido desestimada o subestimada, pero que tiene que ver con un descontento general con la política tradicional, razonables, dentro de un marco de acuerdos, de discrepancias, o de rivalidades, pero todo situado en un contexto de cierta civilización si se quiere. Trump rompe un poco el molde y sin ser necesariamente un outsider, porque esta no es la primera vez que intentó ser un candidato presidencial. Es un candidato que por lo menos corre por fuera de lo que los norteamericanos denominan el establishment, y eso creo que llevó en ese sistema, con voto facultativo, incentivar más bien la participación de sectores que probablemente sería la primera vez que fueran a votar, pero no porque tengan 18 años, sino porque es la primera vez que se sienten interesados en participar, y ahí creo que está una de las claves del triunfo de Trump: movilizar sectores sociodemográficos del electorado a los que le llegó con su discurso de soluciones rápidas, de éxito empresarial, el self made man, atender algunas necesidades muy urgentes de esos sectores de la población, y con eso logró atar bien el paquete.

-En el libro Entrevista con la Historia, la periodista Oriana Fallaci entrevista a Henry Kissinger, en un momento que era secretario de Estado y estaba muy comprometido con Nixon. Cuando Fallaci le empieza a preguntar porqué tiene ese  “divismo” que es “casi más famoso o popular que un presidente”, él dice que la razón principal nace del hecho de “haber actuado siempre solo” y se sincera en que “esto le gusta mucho a los norteamericanos, le gusta el cowboy que avanza solo sobre su caballo, y el cowboy que entra solo en la ciudad y nada más”.  ¿Cómo se puede ver este perfil orientado hace 40 años con el actual de Trump?

-Ese rol del cowboy que Kissinger describe en su entrevista con Fallaci, Trump lo cumple doblemente, es decir que primero es un cowboy que se pelea contra 12 candidatos del partido republicano y uno a uno los va bajando, como en la pelicula de Tarantino o cualquier otro western. Se le va poniendo al lado, los va midiendo y bajando de a uno, y que luego va competir contra la malvada del pueblo y también la baja. Es verdad que si bien es un candidato que compite dentro del Partido Republicano (PR), la distancia que este partido marcó respecto al candidato fue cada vez mayor en las etapas más avanzadas de la campaña. Los liderazgos de su partido fueron sino desconociéndolo, sino apartandose de su camino; al menos no haciendo con él campaña explicitamente, me refiero a Mc Cain, Rubio, Ryan, al ex presidente Bush y toda su familia. Si vamos a medir su nivel de adhesión practicamente su último escudero fue Christie, gobernador de Nueva Jersey, que lo desaireo nominando a Pence como compañero de fórmula.

-¿Te parece algo muy particular en la historia política norteamericana que una persona no outsider tenga a su vez esa rispidez con el partido que lo está apoyando?

-Lo que pasa es que Trump terminó embrollando al PR a medida que iba tirándole los candidatos que le ponían delante, entonces llegó un momento en que el partido se vio obligado por los tiempos del ciclo electoral a realizar la nominación y se quedó sin tiempo para fabricar un candidato con la marca de su partido, que es una marca muy fuerte en los Estados Unidos (EUA). Entonces quedó rehen de una situación que Trump lo fue empujando. Pero tal vez el personalismo también de la figura presidencial ayude mucho a ese rol del vaquero solitario que pelea contra todos. La presencia estelar que tiene el presidente dentro del esquemo político norteamericano, por más que funcionen los sistemas de pesos y contrapesos que tanto estamos invocando en este momento, la figura del presidente es un sistema central donde el presidente cumple un rol muy importante.

-¿Qué capacidad de giro tiene Trump para determinadas maniobras hoy en día a partir de su discurso?

-Ayer en la madrugada mostró un primer rasgo positivo, de cierta moderación en su rasgo combativo e incendiario.  Hay que ver cuánto le dura y ver cuán fuertes están los pesos o los contrapesos republicanos en la Cámara de Senadores y el Congreso. Además, en un hecho casi inédito, Trump gana la presidencia pero además el PR gana la mayoría en ambas cámaras. Por lo que, yo no soy muy optimista de pensar que individuos como Rubio, Ryan y otros, que a lo largo de la campaña no se animaron a hacerle frente con la debida fuerza, dedicación y energía, vayan a hacerle ahora unos planteos demasiados duros y ríspidos en el ejercicio del Poder Legislativo. Más bien, tendería a tener cierto temor que Trump se comiera el parlamento, o que este no tuviera otra opción que acompañarlo en sus locuras.

-¿Te parece que se van a adherir a lo que propone Trump?

-Va a depender mucho de qué cartas tengan para jugar o para cambiar; bueno, no adhiero pero bueno, porqué o con qué elemento de fuerza se le plantan a  Trump si por ahora no ha sido con más fuerza que para no aparecer al lado de él en la foto, pero este es capaz el gesto más audaz que han cometido estos individuos que han puesto al PR en una de las situaciones más lamentables de su historia.

-¿La victoria que tuvo Trump en Florida te parece que fue lo más significativo?

-Yo creo que la victoria más significativa es la de Michigan, porque en Florida existía cierta posibilidad de que Trump ganara, el electorado latino de allí es básicamente republicano, si bien ahora el electorado latino ha incorporado elementos demócratas, sobre todo por inmigración no cubana. En realidad es un electorado que tiene un tiempo de afincamiento en el estado mucho mayor que en el resto de los países de la frontera, tienen un status muy sólido en cuanto a su situación legal de inmigración, por lo tanto se parecen mucho más a un ciudadano norteamericano en sus miedos, expectativas, amenazas, que lo que puede significar eso para un ilegal mexicano o salvadoreño que vive en Arizona. El caso de Michigan me parece emblemático porque es un estado del norte,de la zona más cercana a Nueva Inglaterra, fuertemente demócrata, y está muy afectada por las medidas de integración comercial, de globalización y del traslado de emprendimientos productivos de EUA a lugares como Chile y México, y es donde allí el voto obrero se hizo muy presente. Ese es el actor que nadie esperaba que se presentara en la fiesta: los hombres blancos, de baja calificación, tanto laboral como académica y que tenían muy baja calificación política. Esos fueron el grupo sorpresa.

-La revista Anfibia analizó la situación y rescató la cifra de que los votantes que apoyaron a Trump en las primarias superaban en 10.000 dólares anuales de renta a los electores demócratas. ¿Te parece que los electores que podían adherir a Trump son todos de esa clase media baja blanca y con un perfil obrero?  

-Creo que no hay que olvidar un componente importante, la afiliación religiosa. Esta variable correlaciona muy bien con los republicanos en sus aspectos más conservadores, y por supuesto que con Trump; además no nos olvidemos que no es solamente la internación de la venganza de los pobres oprimidos que perdieron su trabajo de Michigan, sino que también es el rescate y la defensa de viejos valores que fueron de alguna manera tapados por un discurso casi de imposición de la corrupción política que tiene mucho peso en las ciudades costeras norteamericanas, así como en los feudos académicos – universitarios. Al norteamericano medio, ese que probablemente gane igual más que los demócratas, pero que tiene una base cultural y una constitución conservadora y tradicional, no le gusta demasiado la integración racial plena, los derechos LGBT, legalización de la marihuana y la generalización del aborto. En tanto, Trump también presenta y encarna esos viejos valores norteamericanos.

-Dentro del gabinete que va a tener Trump suena el nombre de Rudolph Giuliani. Parece muy particular la victoria de Clinton por más del 20%, en un Estado donde la figura del ex gobernador tiene tanto peso y que además fue un influyente pro Trump…

 – Hillary gana en una ciudad que de alguna manera fue enderezada, encaminada por una administración muy dura de Giuliani, y bueno, ahora marcha todo bastante sobre ruedas. Igual el estado de Nueva York no es sólo la ciudad de Nueva York y él tuvo peso fuerte en la ciudad. Bueno, Giuliani es otro tipo cowboy, que salió, se peleó, se puso duro y se plantó con sectores que se estaban apoderando de la ciudad y con una política de tolerancia cero logró mejorar los indicadores de seguridad. Es tal vez, además, una de las pocas figuras resonantes y conocidas del PR que le siguió el juego a Trump, porque lo apoyó hasta último momento. No olvidemos que Giuliani fue un precandidato presidencial que se retiró por problemas de salud, por lo que es un individuo muy vinculado y conectado con el poder, que sintoniza ideológicamente con Trump, no veo que ese sea el problema. Me parece una verdadera incógnita el resto del gabinete ante el desconocimiento o desaire de casi todo el establishment republicano. Ahí no sé si no le va a quedar otra que apelar a empresarios, figuras por fuera de la política.

-¿Crees que va a realizar todo lo que dijo en su campaña o las condiciones socioculturales harían inviables esas acciones?

Bueno, viste que a los políticos por lo general cuando ganan después se les achaca que no cumplieron con las promesas de campaña, esperemos que esto sea así. De hecho, hoy de mañana la canciller alemana, Angela Merkel, mandó un mensaje bastante firme en cuanto requirió de Trump el reconocimiento de determinados derechos, la idea de no sobrepasar a las minorías; es decir, poder tener un diálogo con Alemania y eso equivale a un diálogo con Europa, que es estratégico y necesario, basado en el acuerdo sobre valores comunes, que son los que ya están funcionando y Trump querrá subvertir, entonces es una especie de tirón de orejas, a un “alineate más a nuestra posición” y sobre todo en temas muy sensibles para Alemania como el caso de los refugiados, que Trump tiene una posición totalmente contraria. Yo confío en que el mundo de alguna manera ejerza presión y pueda lograr moderar ciertas actitudes, pero hoy lo comentaba más temprano en que tengo miedo de qué pase cuando maten al primer negro en Estados Unidos en un enfrentamiento con la policia, como en estos episodios del último tiempo sobre el exceso de fuerza de oficiales de policías blancos hacia negros; qué va a pasar bajo su administración, es decir que va a haber un componente negativo en ese sentido, que podría disparar un desastre en términos de convivencia. Ojalá me equivoque y Trump no logre cumplir con casi ninguna de sus promesas de campaña.

¿Esta elección implica un cambio de era?

Dicen que ayer empezó el siglo XXI, habrá que ver. Yo creo que es parte de los realineamientos, no nos olvidemos que EUA atravesó una crisis económica muy fuerte a partir de 2008, estos son coletazos que están intentando acomodar un modelo que mostró sus fallas, que trataron de emparcharlo y hacerlo seguir caminando como se pudo,  y bueno, esta es una de las consecuencias. Yo no sé si es un cambio absoluto de era, porque no sé si vamos hacia algo nuevo o nos vamos a la reedición de algo viejo y conocido.