La Educación del Futuro.2016
La Educación del Futuro.2016

Gabriel Quirici  – profesor de Historia

¿Cuando se considera que nació el espíritu socialista y reformista de Fidel Castro que después llevó adelante?

– Yo creo que hay marcar dos cosas bien importantes, por un lado, la revolución cubana en sí, es un proceso anterior a las reformas sociales e incluso al contenido marxista, porque cuando triunfa la revolución incluso Fidel Castro no es comunista, sino desde abril de 1961. La revolución comenzó en 1953 con el asalto al Cuartel Moncada, el reintento en 1956, luego Sierra Maestra y triunfó en 1959. Recién en 1961, producto también de la agresión norteamericana, el bloqueo, la invasión de Bahía Cochinos, se alineó con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S) y se volcó hacia el marxismo. Me parece importante marcarlo porque son muchos años previos de la propia revolución, en donde el objetivo central era, por un lado terminar con la dictadura de Batista, donde había un régimen dictatorial, excluyente de los partidos políticos y muy represor con el movimiento estudiantil. Por otro lado, a la par, en Cuba todavía existía una sensación muy extendida de que el país no era del todo independiente, fue la última colonia en independizarse de España, mucho después que nosotros. Se liberó en 1898 pero con Estados Unidos adentro. Esto fue todo un problema para el S.XX cubano y los jóvenes, estudiantes y los partidos de ideas liberales, nacionalistas que todavía reivindicaban la falta de una independencia real. El sueño de José Martí no estaba cumplido, entonces la revolución cubana en sí misma trajo esos dos grandes motivadores internos de la historia de Cuba, lograr la verdadera independencia y no seguir dependiendo de Estados Unidos (EE.UU), que tenía la base militar de Guantánamo; además podía intervenir por la constitución cubana que estaba vigente y le controlaba las Relaciones Internacionales a partir de la enmienda Platt de 1903. Allí se estableció que EE.UU de alguna manera vigilaba a Cuba y estaba toda la ligazón económica y cultural, que es muy importante en la identidad cubana, pero a su vez generaba una sensación de cierto sometimiento, de falta de autonomía. La revolución era para liberar de una buena vez a Cuba y liberar la dictadura de Batista.

Las ideas marxistas entonces no estuvieron desde el arranque…

-No, en Cuba hay un Partido Comunista Cubano que no participa hasta mucho después. El movimiento de Sierra Maestra es de unos jóvenes universitarios, liderados por Fidel Castro, acompañados por el Che Guevara, pero ellos no son de un Partido Comunista, ni tienen ningún vínculo con la U.R.S.S. El Che Guevara era socialista en sus ideales pero no era miembro de ningún partido. Es un proceso más de lucha, que después empiezan a ser muy populares y terminan triunfando. Me parece que ésta es la clave: la guerra fría, el contexto internacional y también una lectura muy burda por parte de EE.UU sobre esta revolución, terminan acorralando al gobierno cubano, apoyándose en los exiliados,los contrarrevolucionarios, y esa política de EE.UU de intervenir en cualquier país que hiciera reformas y le pareciera que fuera medio comunista, terminó por tensar la situación y Cuba se respaldó en la U.R.S.S. Aquí comienza recién la línea más marxista de Cuba, cuando se tiene que defender de alguna manera de EE.UU.

¿Durante este proceso en el poder qué etapas nítidas se pueden diferenciar?

– En general ocurre con todas las revoluciones, de contagio y fervor popular, que fue esa efervescencia revolucionaria de la década del 60, acompañado primero por el triunfo y segundo rechazar la operación norteamericana de desembarco de los contrarrevolucionarios en Bahía de Cochinos, que fue muy fuerte. La campaña de alfabetización, la reforma agraria y la idea incluso, en esto hay idas y vueltas, de exportar la revolución. En esto el Che Guevara fue quizás el estandarte, que salió primero por África y después por América Latina. Pero después en los años 70 hubo una situación distinta porque, por un lado, la revolución en América Latina no ocurrió, el Che Guevara murió; Cuba fue quedando aislada porque ya no quedaban casi gobiernos de izquierda o reformistas, y el último gobierno con el que tuvo contactos reales de América Latina fue el de Allende, que cayó en 1973, donde existió un período de mayor acercamiento a la U.R.S.S. En los años 70, Cuba adoptó una política económica bien centralizadora, típica de planificación del socialismo soviético y si bien tuvo buen desempeño en indicadores que todos conocemos: salud, educación, entre otros, es un país que está aislado del contexto latinoamericano y es una situación más represiva desde el punto de vista del Estado. Fidel controló el poder, un partido único y la economía, en una situación que hacia la década de los 80 empieza a mostrar sus falencias. Por un lado, porque la economía cubana no logró desarrollarse, este es uno de los problemas de su historia, y a principios de la década de los 80 ocurrió la “inmigración del Mariel”. El Mariel es un puerto donde se alistaron personas para irse de Cuba; no eran perseguidos políticos, sino gente que quería hacer su futuro económico en EE.UU, y se anotaron casi 200.000 cubanos. Esto dio la pauta de que el régimen no lograba satisfacer las necesidades, no las básicas, sino las de desarrollo personal y económico. A esto hay que agregarle que a mediados de los 80´ se empezaron a ver todas las carencias del régimen soviético en sí mismo, tanto que la U.R.S.S desapareció. Aquí tenes una etapa de “rectificación”, como de cambiar el rumbo, y cuando cae la U.R.S.S, a partir de 1991 empezó lo que se llamó el “Período especial en tiempos de paz”; como si hubiera pasado una guerra, pero no pasó, ya que Cuba dependía mucho de la U.R.S.S por el petróleo, la formación de técnicos, entre otros aspectos. Entonces quedó sola, aislada, pensando en el contexto de los años 90, con el triunfo de EE.UU en la Guerra Fría donde se creía además que podía caer el régimen. Había una preocupación por no caer en la transición hacia el capitalismo que había ocurrido en la U.R.S.S, que fue desastrosa porque pasó del socialismo burocratico estatizado y corrupto, a un capitalismo liberal  y neoliberal mafioso. La figura de Fidel Castro, con sus luces y sombras, es decir, con su autoritarismo, persecución a minorías como había ocurrido con los homosexuales, donde no era una situación romántica, igual encarnaba el proceso de independencia cubana, y cuando se propone resistir mezcla salvar las conquistas sociales de la revolución, que son reales, y  salvar la dignidad nacional, porque “sino resistimos van a volver los EE.UU”. Esto generó un consenso mayoritario, lo que no implicaba que mucha gente no estuviera disconforme. En los años 90´ se dio una crisis de migración, la “crisis de los balseros” en 1994. Cuba quedó desabastecida, con una situación de bajón económico y dificultades de lo poco que había, entonces mucha gente se empezó a ir de nuevo para Miami, aparecieron pintadas en contra del gobierno en El Malecón, y ahí se da algo interesante, que es que Castro va a una de esas manifestaciones con su guarda desarmada, para no generar ningún tipo de represión, y empieza a dialogar con la gente, donde sigue conservando esa aureola de líder, de poder que tiene y consigue apaciguar los ánimos, y que la gente se anotara para salir de forma ordenada, abrió las visas para ir a EE.UU; es decir, logró descomprimir la situación, y paralelamente empezaron a hacer una apertura económica. Cuba desde los años 90´ no es una economía centralizada totalmente, llegaron inversiones para el turismo y otros sectores, así como también se empezó a autorizar de que llegaran remesas de exiliados cubanos. Eso fue de a poco, no de un día para otro, pero la economía comenzó a reactivarse y hacía principios de los 2000 abandonó el período especial, donde también tuvo la ayuda de Venezuela y de China, mucho más generosa, no tanto por inversión capitalista, por lo que sería el último momento, con Fidel Castro a punto de entregar el poder.

¿Te parece que su liderazgo tiene muchos aspectos en común con otros líderes que hayan magnetizado de esa manera a una masa disconforme con el sistema?

– Si, el tiene todas las características de un caudillo, con carisma y capacidad oratoria, pero también con mucha contracción al trabajo, dormía cuatro horas por día, muy instruído y preocupado por todos los asuntos, con esa flexibilidad para abarcar diferentes temas;  además un hombre de acción. No sólo era discurso, oratoria y programas, sino que había estado tres veces haciendo la revolución. Es muy similar a los próceres del s.XIX; claro, cuando comparas uno con otro hay diferencias, de personalidad, ideología, pero es una mezcla de revolucionario, caudillo latinoamericano, en un contexto de guerra fría.

¿Crees que el contenido de la palabra “revolución” fue mutando para él en el tiempo o te parece que siempre consignó los mismos intereses?

– Una cosa es lo original y otra es que cuando suceden los procesos la historia empieza a cambiar. La revolución por un lado es legítima porque tenía razones sociales muy justficadas en la mayoría de la población, pero después se convierte en un régimen la revolución y una cuestión de legitimidad de un poder instituído. También está que este poder instituído que se legitima contra la revolución, se opone a lo que había antes de la revolución, entonces es complejo, porque una revolución de 50 años vos decis “ya pasó el tiempo, no puede ser una revolución”, sin embargo, lo que se dice es qué sería Cuba sin la revolución, sería Cuba como la anterior a Fidel o sería la Cuba de Miamí. Es como un alter ego de la revolución cubana el exilio en Miami y toda esa postura anticastrista, pero a su vez vinculada a los sectores más consumistas, y un poco más culturalmente más degradados de esa versión del inmigrante latino compleja, entonces la revolución se pone como una visión diferente desde ciertos valores de la justicia social, de un poder no corrupto, de mayor igualdad, ante el capitalismo, el lujo, la superficialidad de Miami o el autoritarismo de Batista. Como todos los conceptos en la historia, no son fijos, van evolucionando conforme ocurren nuevos procesos, pero en Cuba “revolución” se asocia a toda esta nueva etapa en donde la figura de Castro es predominante. Yo insisto con esto siempre: la primera vez que la mayoría de los cubanos se sienten independientes, y por eso aunque haya caído el socialismo, para muchos cubanos no es tanto capitalismo contra socialismo, la revolución fue poder ser independientes frente al imperio. Pasaron 20 años de que cayó el socialismo soviético y no cayó la revolución, esta tenía más contenidos que sólo los de guerra fría. Su influencia hasta hoy es innegable porque es la revolución más importante de américa latina en el s.XX, porque si bien en México hubo una revolución, no tuvo ese impacto continental. Las figuras siguen siendo ejerciendo ese magnetismo más allá de los cambios, que son lógicos. Para él la revolución es la obra que se construyó desde 1959 en adelante, tampoco el concepto de revolución fue una cosa rígida en Fidel Castro. Cuba hizo un montón de cambios, lo que no cambió fue quién gobernaba. Quizás el régimen era mucho menos dogmático de los dogmáticos que lo critican sin conocerlo, o que lo adoran sin estudiarlo.