Se suspendió el fútbol, como si eso devolviera la vida de Hernán Fioritto. Debería de pararse el fútbol al menos hasta 2017, esto no da para más, ya no se respeta la vida. El 28 de septiembre Hernán estaba en la plaza de Santa Lucia festejando el aniversario de su club y unos asesinos, hinchas, llámenle como quieran, aparecieron para disparar hacia la gente que festejaba, “sin intención de matar” declaro uno de estos anormales, pero, ¿Sin intención de matar vas a disparar contra un grupo de personas? Estamos todos locos.

Llegamos a un punto que no tenemos marcha atrás, y cómo queremos tenerla si una camiseta vale más que una vida, hoy le toco a Hernán, pero no se puede olvidar de Da Cunha, Posadas, o en el básquet los Rodrigo, tantas he visito  ya. Pero jamás vamos a poder frenar esto si la gente va a la cancha y festeja la muerte de los demás, cantan felices aplaudiendo y arengando a matar, agradezco haberme dado cuenta y desde hace mucho tiempo dejar de cantar esas “canciones”. Tal vez seria un inicio que si estos anormales comienzan a cantar, no los dejemos continuar, desde la propia hinchada, con silbidos o comenzando una canción que sea de aliento al club.

En el básquet se implementa, claro esta con mucha menos gente por las dimensiones de los escenarios, pero cada vez que se insulta o se festeja una muerte el partido se para y si continua se suspende, sé que en el futbol va a ser difícil pero por algo hay que empezar, me parece. No se puede festejar, no se puede hacer un asado en la calle, como paso con el hincha de Fenix agredido por gente con los colores de Racing. Pero qué podemos esperar si estos anormales eran subidos a la camioneta frente a la puerta del juzgado de Canelones y besaban el escudo de Nacional.

Hoy un club llora la muerte de un hincha, una ciudad llora la muerte de un amigo, una familia destrozada llora la pérdida de un ser querido y todo ¿Por qué? por idiotas que salen dispuestos a matar gente, a creerse los amos de la vida. Santa Lucia es una ciudad donde los días lindos se va al parque, a tomar unos matea cerca del río, o por la noche se juntan a tomar una cerveza en el club o charlar en los bancos de la plaza, donde se conocen y permítanme; nos conocemos todos, porque entre Santa Lucia y Canelones nos conocemos todos. La prueba está que pocos días después del hecho los habitantes “del santa” se unieron en una marcha por justicia y en esa marcha, no solo estaban los hinchas de Peñarol e integrantes de la peña “Santa Lucia Mirasol”, habían hinchas de Nacional con los integrantes de “Santa Lucia es Bolso” pidiendo justicia por sus amigos, vecinos, compañeros de escuela o liceo.

Demostrando que es lindo ser de cuadros diferentes para gastarnos, apostar un asado, un casillero o simplemente bromear, dejando bien en claro que matando no se es más que nadie, todo lo contrario. Pero esta gente no lo entiende y no les importa la vida.

Pido disculpas a la familia si algo de lo que he dicho molesta o hiere, pero he querido manifestar mi sentimiento ante todo esto. Cuando se conoció el desenlace iba llegando a casa en el 2A Directo a Santa Lucia y solo se escuchaba hablar de lo sucedido, vi caras largas y una tristeza donde practicamente se derramaban lagrimas de impotencia, bronca y amargura. Mi deseo es que Hernán pueda descansar en paz y la familia tenga toda la fuerza posible para seguir adelante, porque lamentablemente no queda otra.