A esta hora frente a la computadora debería estar escribiendo y desarrollando una crónica de los hechos deportivos que el clásico entre Peñarol y Nacional nos tenía que haber dejado, pero no puedo. Un grupo de delincuentes otra vez pudieron más y suspendieron el partido más importante y más lindo de vivir del fútbol uruguayo.

La cosa había empezado torcida durante la semana como escribimos en la previa, pero hoy se cayo al piso definitivamente.  Eran las cuatro y media de la tarde y todo se teñía con un color oscuro en la tribuna Amsterdam, incidentes con algunos hinchas que querían entrar, agresión a funcionarios de AUF y robos adentro de la tribuna eran el panorama.  Ante esto la policía decide cerrar las puertas de ingreso y un importante número de hinchas quedaron afuera.

Los desmanes afuera entre hinchas y policías eran importantes y adentro en la tribuna rompían butacas, daban vuelta los puestos, robaban, bebidas, comida, garrafas y hasta las tiraban para abajo.  A todo esto en el campo de juego Peñarol y Nacional, hacían los ejercicios pre competitivos al igual que los jueces.

Cinco menos cuarto, empezaron a crecer los rumores de una posible suspensión y en una sala cercana al vestuario local se empezaron a dar reuniones de dirigentes, policías y personal de AUF.  Las primeras informaciones decían que no había apuro por comenzar pero eso cayó inmediatamente al recordar que la policía no quería que el partido   finalizara al haber oscurecido por la seguridad.

Finalmente tras idas y vueltas, el fútbol uruguayo recibió un golpe que lo dejo para internar en el CTI. Una vez más los violentos lograron su objetivo, estoy sentado frente a la computadora escribiendo sobre lo que ellos lograron. El clásico no se jugo.

Hoy volvimos a perder otra batalla mas en la búsqueda de la convivencia pacífica entre los uruguayos. Hoy los dirigentes de los clubes volvieron a demostrar que no entendieron nada, Damiani pidiendo reunión urgente del comité ejecutivo de AUF para fijar el partido, Rodriguez afirmando que Nacional no acepta jugar a puertas cerradas porque su parcialidad se porto bien. Ambos no entendieron el mensaje de la pobre concurrencia en número de espectadores, que habla de que la gente se pudrió.

Deberían mirar el bosque y no el árbol, deberían tener algo que parecen haber olvidado que es grandeza y si no pueden parar a los delincuentes, si no pueden o no quieren parar junto con la policía a los DELINCUENTES, RENUNCIEN.

La policía confirmó que hay vinculados al clásico 150 detenidos. Muchos de ellos, por no decir todos, seguramente recuperarán la libertad. El mundo fútbol tiene una creciente postura que parece volcarse a lo más sensato, parar el campeonato. Así esta claro que no se puede jugar.

A usted que es el hincha sano, el hincha de verdad, el que va porque quiere los colores me siento en la obligación de pedirle perdón. A los dirigentes, a la policía, a las autoridades nacionales me siento en la obligación de decirles bien fuerte y claro BASTA. Basta de pasarse culpas de uno a otro, basta de hacer como la gallinita y ser ciegos ante los delincuentes y hasta apañarlos.

No se como ni  con que derecho parecen empeñados en matar el fútbol, en hacer que algo que nos identifica, que nos pertenece, se muera. Las fotos de unos abrazados a otros son muy lindas y su objetivo es muy noble pero no alcanzan. Los DELINCUENTES deben ir presos, deben estar lejos de las canchas de fútbol, donde hoy al igual que en los barrios campean a sus anchas, mientras los hinchas y vecinos de bien tienen que andar cuidándose o enrejándose, mientras que en el fútbol lo que tienen que dejar de ir.

Al verdadero hincha me niego a decirle que no vaya pero las circunstancias me estan torciendo el brazo, por eso perdón por hacer este pedido. Como se dice en el fútbol, dirigentes y autoridades “pongan huevo” y paren el fútbol, Así no se puede más.