Qué es el azúcar refinado y cómo afecta a nuestro cuerpo

Actualmente la mayoría de los alimentos que compramos contienen azúcar, esta puede ser de diferentes tipos y se puede reconocer en las etiquetas ya que sus nombres terminan en “osa”. La glucosa es el azúcar simple y podemos medir la cantidad que tenemos en la sangre. La fructosa se encuentra de forma natural en las frutas. La sacarosa se puede encontrar en la caña de azúcar o en la remolacha. La leche de vaca contiene lactosa en un 5%. Y la maltosa es un azúcar vegetal-animal, compuesta por dos moléculas de glucosa que se encuentra en el almidón.

Las frutas y verduras si bien contienen azúcar también aportan agua, vitaminas, minerales y fibra, todo esto ayuda a absorber y metabolizar la glucosa en el cuerpo. Por el contrario, los alimentos industrialmente endulzados poseen más cantidad de azúcar y grasas que no tienen valor nutritivo, esto se debe a que cuando se procesa la caña de azúcar se pierden las vitaminas que contenía originalmente. Es decir que el azúcar que se comercializa es únicamente el extracto de carbono llamado sacarosa.

Dentro del cuerpo

En nuestro cuerpo el páncreas junto con el hígado son importantes reguladores de la digestión y el metabolismo. El páncreas que tiene el tamaño de una mano y se aloja en una curva en la parte superior del intestino, entre el duodeno y el estómago que produce enzimas para el sistema digestivo. También produce hormonas que ayudan al funcionamiento del sistema endócrino. Esencialmente el páncreas cumple funciones importantes en el proceso digestivo y la regulación de los nutrientes en el flujo sanguíneo, en especial de la glucosa.

Cuando digerimos los alimentos se activa una cadena de transformaciones químicas que convierten lo que comemos en nutrientes. Al llegar al intestino delgado la glucosa es absorbida y pasa al torrente sanguíneo. Para digerir el azúcar refinado el cuerpo necesita tiamina, riboflavina, niacina, ácido pantoténico y ácido lipoico. Todos estos nutrientes se encuentran en los alimentos que contienen azúcar de forma natural, pero no en el azúcar procesado, por eso se le llama “calorías vacías”.

Los alimentos sin valor nutritivo pueden causar que los niveles de azúcar en sangre se eleven, esto a su vez aumenta el nivel de insulina, la cual es una hormona  que ayuda a regular la glucosa del cuerpo. Si el azúcar no es utilizada rápidamente  por el organismo como energía la insulina la elimina de la sangre, convirtiéndola en triglicéridos en el hígado. Finalmente, estos triglicéridos se almacenan como grasa corporal.

Efectos colaterales

Para que nuestro cuerpo asimile el azúcar refinado son necesarios ciertos niveles de vitaminas del grupo B y calcio. Al tratarse de un alimento acidificante el cuerpo recurre a las bases alcalinas para neutralizar el azúcar, en el caso del calcio lo debe extraer de las reservas que hay en los huesos. Para obtener vitaminas también utiliza las reservas, esto causa una carencia de nutrientes  que a largo plazo puede generar fatiga crónica. Las personas que extraen el 18% o más porcentaje de  calorías del azúcar sufren deficiencias de ácido fólico, calcio, hierro y vitamina A y C.

Carole Palmer, docente de medicina dental en la Universidad de Tufts (Estados Unidos) afirma que el azúcar propicia el deterioro de las cavidades dentales. Las bacterias se alimentan de los azúcares simples, y producen el ácido que daña el esmalte dental.

Robert Lusting, experto en obesidad de la Universidad de California indica que el azúcar refinado es “un veneno que tiene alta propensión a ser almacenado como grasa corporal”. Agrega que no todos los tipos de calorías se procesan de igual manera en el organismo, sin embargo el azúcar puede resultar más perjudicial que la grasa e incluso también genera los mismos efectos que obstruyen las arterias

La principal causante de la diabetes es el consumo de refrescos, bebidas energéticas y gaseosas. Las personas que consumen diariamente una o dos latas de estas bebidas corren un riesgo mayor de desarrollar enfermedades como la diabetes de tipo 2.

El hígado es el único órgano responsable de metabolizar la fructosa; por eso si se  acumula mucha cantidad, debe trabajar más. El exceso de fructosa lleva al hígado a desarrollar esteatosis hepática (hígado graso) incluso en personas que  no consumen bebidas alcohólicas en exceso.

El sistema de recompensa del cerebro se activa frente a un estímulo externo y envía señales mediante conexiones neuronales, para que se liberen los neurotransmisores responsables de las sensaciones placenteras. El azúcar genera que el cerebro libere dopamina. Cuando una persona consume poca o nula cantidad de azúcar procesada, el efecto en los niveles de dopamina es similar a una comida balanceada. Sin embargo en un organismo que ingiere mucha azúcar  la dopamina en el cerebro no se nivela, es decir que se genera una adicción como sucede con ciertas drogas.

El Canal de TED en español nos comparte un video animado donde se explica el efecto que genera el azúcar en nuestro cerebro