Descubrir un nuevo autor es siempre estimulante; especialmente para quien, como yo, tiene el (absurdo) temor de quedarse sin material de lectura.

Canadá es la primera novela que he leído de Ford, y seguro no será la última.

El argumento es sencillo: unos gemelos de 15 años (Berna y Dell), hijos una familia corriente de clase media baja americana, quedan solos tras la inesperada decisión de sus padres de asaltar un banco.

Desde el comienzo, lo más llamativo del libro es su vividez. Por supuesto, ese es el talento del novelista, pero uno tiene la sensación, continuamente, de que la novela es autobiográfica, tal es la verdad que transmite.

La historia está narrada por Dell en primera persona, pero cuando ya es un maestro a punto de jubilarse. El autor nos sitúa en el pasado, pero nos da pistas también, de su presente y también de lo que se avecina en ese pasado que se narra.

Su padre era un ex bombardero de la fuerza aérea; quiso ser piloto, pero no lo logró. Era buenmozo, alegre y vivía de proyectos que rozaban el delirio, cuando no la delincuencia, pero siempre matizados por su encanto. Su madre, de origen judío, era rara hasta físicamente para el medio semi rural en el que vivían, pero ambos querían a sus hijos, aunque el Dell adulto reflexiona –a ese respecto como a tantos caminos que se podrían haber tomado- , que de no ser por esa aventura que terminó tan mal, tal vez se hubieran divorciado y quizá podrían haber sido felices (nos da a entender que los planes de su madre era irse con ellos, con su parte del botín).

El autor trata de desentrañar su pasado, de entender a sus padres. Su padre contrae una deuda con unos gánsteres de poca monta (indios que se dedican al abigeato, negocio en el que él participa), que se hubiera podido solucionar de una manera sencilla, ya que no era mucho dinero. Pero decide robar un banco; ¿Un deseo de dejar de ser un perdedor, aunque absurdo?, se pregunta. Y su madre, inexplicablemente, lo secunda. Los atrapan, por supuesto (son muy torpes) y el mundo de los mellizos se desmorona. En particular el deseo de Dell de asistir al colegio, de instalarse en un lugar (su familia se ha trasladado mucho, no han logrado echar raíces, generar vínculos). Una amiga de la madre, fría pero compasiva, lleva a Dell a Canadá (su hermana se va por su cuenta; nadie los busca, no tienen a nadie); allí lo recibe con indiferencia el hermano de esta mujer, un hombre misterioso y atormentado que no le presta atención, y que le hace a veces, admoniciones llenas de malos presagios. Tiene que vivir en un pueblo abandonado, ayudar en un hotel, en la temporada de caza y entrar en contacto con gentes solitarias e implacables que lo amenazan siempre con posibilidades ominosas. Pero sobrevive. Esa voluntad de sobrevivir es el meollo del libro, y está resumida en el cierre con una delicadeza y una precisión exquisitas, en un párrafo memorable que lo cierra con brillantez.

Sobre el autor

Richard Ford nació en Jackson Misisipi, en 1944. Al ser disléxico, no había leído prácticamente nada hasta los 18 años, y se hizo escritor por un “alineamiento de estrellas” según sus palabras; le robaron todos sus libros de derecho cuando era estudiante, y se produjo un momento de inflexión en su vida. Decidió probar suerte en Nueva York como escritor. Como sus dos primeras novelas no se vendieron bien, empezó a trabajar en periodismo deportivo. Al cerrar la publicación para la que trabajaba y ser rechazado por Sports Illustrated, retomó su carrera de escritor.

Por su obra, dentro de la que se destaca la trilogía protagonizada por su personaje Bascombe, ha obtenido los premios Pulitzer, Princesa de Asturias y Faulkner entre otros.

Numerosos autores y críticos lo consideran un sucesor de Faulkner, Carver y Tobías Wolff

Anagrama

512 páginas