Compositor, letrista, cantante, dramaturgo, novelista, estudiante de arquitectura y futbolista, Francisco Buarque De Hollanda, es un protagonista decisivo de acontecimientos culturales y políticos en su país. Nacido el 19 de junio de 1944 en Río de Janeiro, es uno de los siete hijos del matrimonio formado por el célebre historiador y diplomático paulista, Sergio Buarque De Hollanda y su mujer, la carioca Maria Amelia.

Para ser escuchado desde el cielo

Durante su infancia, Chico, (9 años) ya inventaba marchitas y operetas que grababa en un grabador de cinta. Se asignaba distintos roles a él mismo y alguna de sus tres hermanas continuaba el juego (ver el tema “Joao e María”). Probablemente el espíritu burlón, imaginativo de Chico y su vitalidad creativa eran tan naturales en él como lograr apropiarse de otros mundos: en la casona de Sao Paulo, en el escritorio de su padre, por entonces director del Museo De Ipiranga (autor del importante libro “Raíces del Brasil”) se aprovecharía de una amplia y selecta biblioteca.

Los viajes que su padre emprendió a Roma hicieron que Chico aprendiera inglés e italiano y mostrara sus historietas de formato de cintas de cine a Vinicius De Moraes, amigo de su padre .“…yo voy a ser cantor de radio y usted podrá sintonizar la radio en el cielo si me extraña””, escribió casi profético a su abuela luego de irse a Roma y pensando que moriría antes de que regresara. La fe movería las montañas, o los morros de Río.

La foto de la tapa

Recién llegado de Roma, Chico se dedicó a ir al estadio que quedaba cerca de su casa de Sao Paulo: el fútbol le atraía muchísimo. Un poco confundido se afilió a una secta, Los Ultramontanos, antecesores de un conocido movimiento religioso ultraderechista, y fue rescatado por sus padres. Las inquietudes sociales continuarían cuando se volvió miembro de la organización Auxilio Fraterno y llegó con frazadas a una zona de Sao Paulo llamada Estación De Luz (ver la canción “Brejo Da Cruz”) en 1960.

Tenía quince años cuando Joao Gilberto de veintisiete, publicó su primer álbum “Chega De Saudade”. Para ese entonces , en su guitarra también sonaban temas de Noel Rosa, Ismael Silva y Ataulfo Alves. En 1961 robó un auto para dar una vueltita ( Ver la referencia a ello en los temas “Pivete” y “A Foto Da Capa”) y fue capturado por la policía.

En 1963 se anotó en la facultad de Arquitectura y compuso “Marcha para un Día de Sol”. En 1964 mientras estaba en la facultad irrumpió la dictadura militar. Ya cumplidos los veinte, actúa  en el show O Fino Da Bossa (nov 64) y  el 7 de diciembre de 1964 presenta su primer canción oficial y que es de  encargo: “Tem Mais Samba” . Las siguientes  canciones como “Pedro  Pedreiro” (de 1965),  podían ser o no tomadas como contestatarias. A raíz de ella y del interés del psicoanalista Roberto Freire, Buarque emprende ese año la difícil tarea de musicalizar el poema de Joao Cabral De Melo Neto, Morte e Vida Severina , que se representa con gran suceso dentro y fuera del país.

En 1966 la canción A banda, lo consagra en medio de un clima dictatorial. La canción contaba el paso de una banda que hacía despertar a personas dormidas, tristes, “cantando cosas de amor”, luego de lo cual todo volvía a su lugar. No eran tiempos tranquilos y si bien el humorista Millor Fernández opinaba que  Chico era la “única unanimidad nacional “ bastaría que transcurriese apenas dos años más para que se crearan dos bandos: los partidarios de Chico y los del Tropicalismo, corriente representada entre otros por Caetano Veloso y Gilberto Gil. Aunque se conocían desde antes, según Caetano: “nosotros queríamos también una cosa que fuese, de algún modo fea, en cambio Chico permaneció realizando sólo lo que era bonito.” Chico  replicó de manera breve y contundente.

Tiempo y artista

Chico Buarque tiene  alrededor de 160 canciones compuestas totalmente por él. La otra parte es producto de sociedades creativas con otros músicos, que en orden cronológico son: Toquinho, Tom Jobim, Vinicius De Moraes, Garoto, Francis Hime, Carlos Lyra , Ruy Guerra, Gilberto Gil, Caetano Veloso, Milton Nascimento, Sivuca, Miltinho, Enriquez y Bardotti, Edu Lobo, Guinga, Dominguinhos y Luiz Claudio Ramos. Esas parcerias o companías dan como resultado otras 140 canciones.

Buarque tiene un amplio archivo de músicas que esperan ser canciones algún día. En un caso, una música de Astor Piazzola la ha devuelto a los dueños de sus derechos ya que, pese a los intentos del compositor ya fallecido, no pudo durante su vida ponerle letra. Generalmente Buarque escribe, oye música o va el cine: se trata de buscar sonidos que se vuelvan música. Cuando la música se encuentra “es una cosa medio mágica”, dice. No es cierto que su música interese menos que sus letras, la mayoría de las veces es un buen acompañamiento de su poesía. Su tono de voz y su manera de cantar hacen su marca de fábrica. Mientras escribe una novela no puede componer y viceversa. Le agrada caminar, pasear por las calles de Petrópolis porque es una ciudad  muy tranquila, donde los periódicos no llegan y el teléfono suena poco.

De Hollanda encuentra el placer en la búsqueda de la perfección. “Una música que hago hoy da el mismo trabajo que diez que yo componía antiguamente”- dice en un reportaje a la revista SHOWBIZZ. Para eso, pueden leerse las letras de “Tiempo y Artista” y “Xote De Navegacao”, que reflexionan sobre el proceso creativo.

El malandro

Antes de Tem Mais Samba (1964), Chico Buarque de Hollanda, había compuesto Malandro quando morre. Al final del tema, el malandro muerto , “se volvía samba”. Doce años más tarde el director Luis Antonio Martínez Correa, le encargó una obra musical. Chico tuvo como pretexto a  John Gay, Bertolt Brecht y Kurt Weill. La trama acontece en la ciudad de Río De Janeiro, (ciudad natal de Chico) que se debate entre el apoyo a los nazis o a los aliados. Ahora es otro malandro que se enamora  de la hija de un alemán dueño de un prostíbulo. En 1979, cuando aparece Opera Do Malandro, un vividor, compadrito o matrero, de saco, pantalones y sombrero rigurosamente blancos, descansaba en un banco de plaza. Contrastaba con el verdoso y marrón color de fondo, donde se distinguía una favela con mucha gente durmiendo. Ese espectacular doble disco, recoge diecisiete temas, dos centrados nuevamente en la figura del Malandro: O Malandro y Homenaje al Malandro.

Cuando en 1985 , Ruy Guerra, músico mozambiqueño y cineasta (anterior colaborador de Chico en el censurado proyecto Calabar de 1976), le propone llevar al cine la ópera, Chico escribe otras ocho canciones, por placer y necesidad. La obra de teatro y la versión cinematográfica son bastante distintas entre sí. La película en español lleva el comercial título “Max y sus dos mujeres”.

Mujeres de Atenas

En 1966,Chico presentaba Con azúcar, con afecto, primera canción que inicia sin pretenderlo un ciclo de canciones femeninas, donde la mujer es protagonista desde sí misma. Si antes las mujeres eran meras referencias musicales, musas, nombres que ayudaban a seguir una melodía, como en Magdalena fue para el mar y A Rita, a partir de esta canción, Chico prestaría sus servicios de poeta para que sus mujeres, inventadas, pero muy reales, se describieran en cuerpo, en estado de ánimo y en condición sexual.

Cada canción contiene la presencia omnisciente del cantante: su voz modula la intensidad de cada palabra a decir, los lugares del silencio. La mirada es escénica, cinematográfica, las emociones se enredan con las vestimentas, los pequeños gestos, las insinuantes menciones. Cada canción narra, con una maestría inimitable, un universo a la vez secreto y en parte visible, que gira sobre sí mismo. Por eso, si bien se trata de mujeres distintas, tal vez son las mismas mujeres que con placer dibuja su tinta.

En 1976 Mujeres de Atenas, el texto compartido con su amigo teatrólogo, Augusto Boal menciona que las mujeres “tienen miedo apenas”. En 1986, visiblemente emocionado de su capacidad de decir, escribiría en As minhas meninasmira mis niñas, mis niñas/para donde es que ellas van/ si ya salen solitas/ de las notas de mi canción..” ”ly la soledad /(puede)maltratar las niñas/las mías no”. Son unas quince canciones desde la mujer o para ser cantadas por mujeres entre 1966 y 1985.

Hablando serio

1968 es un año políticamente complicado en muchos países. Después de participar (no del todo convencido de que fuera “conveniente”) en junio de la Caminata de los Cien Mil, en contra de la represión, Chico vivía la repercusión de la pieza Roda Viva,(estrenada en enero) y bastante autobiográfica, donde describía la presión del negocio del espectáculo sobre un cantautor. La puesta en escena, acentuaba el costado cuestionador del texto, con más rupturas: una enorme botella de Coca-Cola y un San Jorge eran el fondo de un escenario donde algunos actores despedazaban un hígado crudo, mojando con algunas gotitas de sangre a los espectadores. Buarque había dejado en uso de libertad creativa al director Zé Celso y sólo no autorizó el desnudo de su esposa, la actriz Marieta Severo. El fin de la vanguardia y la inocencia  llegarían de la peor manera posible, el Comando Caza Comunistas arrasa el escenario, y secuestra a los actores en julio de ese año. El 13 de diciembre de 1968, el acto institucional nro. 5 exagera la represión y el 18 la policía irrumpe en la propia casa del cantante  tratando de requisarla. El general Asunción lo dejó ir. Chico aprovecha un viaje ya marcado para Francia a una feria de la industria fonográfica. De allí viaja  a Italia donde se radica. Sus compañeros de exilio serán el jugador de fútbol Garrincha y el músico Toquinho, su mujer Marieta Severo y muy pronto su hija Silvia.

Con serios problemas económicos Chico alcanza a grabar su cuarto disco en 1970. En “Agora Falando Serio” menciona “Ahora hablando serio yo no quería cantar”  Y una vez más era sincero.

Partido alto

En 1971,Buarque sorprende a la canción  latinoamericana con Construcción. En ese tema , la salida de un albañil de su casa y el escalar las paredes del edificio que le tocó construir, establece un juego con 20 palabras-ladrillo, (16 repetidas, cuatro únicas) que al intercambiarse, matizaban de manera distinta la misma rutinaria y triste historia. El resultado del cambio en los ladrillos, podían provocar en el escucha la sensación de que era inútil el cambio de las palabras, si el resultado (trágico) sería el mismo. O sea las palabras no cambiaban la realidad, sino que la ordenaban de manera distinta. La suerte del albañil que caía era la misma.

Luego Chico la emprendería contra la religión en Deus Lhe Pague, una casi prolongación de Construcción. Y su crítica es mayor con Partido Alto (1972).

Después Cálice (1973 hecha con Gilberto Gil), denunciaría la censura en plena dictadura. Y en Pelas Tabelas (1984), se referiría a la llegada de la democracia y a la situación social “cuando ví un grupo de gente descender de la favela, yo pensé que era el pueblo que venía a pedir la cabeza del hombre que miraba las favelas, mi cabeza rodando por maracaná.”

El fútbol

El fútbol volvería de manera sorpresiva cuando en 1975, Buarque tuviera cara a cara  a uno de los responsables de que Uruguay se consagrara campeón del mundo en 1950 en el estadio de Maracaná. En efecto, Augusto da Costa, zaguero de la selección brasileña de 1950, había cambiado la casaca brasileña verde amarilla, por una decididamente militar y colaboracionista: ahora era censor de la Dictadura. La canción Tanto Mar, que Chico había compuesto en homenaje a la Revolución de los Claveles en Portugal, aparecería luego de insultos del músico al ex futbolista, solamente en su versión instrumental en el recital compartido con María Bethania.

Algunos años antes, entre 1967 y 1968 , Chico ya había inventado su propio cuadro: el Politheama. El título era el nombre de un cine que el conocía y en griego el término significaba “mucho espectáculo”. El color de la casaca era verde-añil. En 1978 logró inaugurar su propio estadio, el Campinho, también conocido como Centro Recreativo Vinicius de Moraes. Allí se enfrentó con otros músicos. El Politheama mereció tres conquistas en un total de veinte certámenes.

Ingenio

En 1973 había inventado el juego llamado Ludopédio (¿??) que fue relanzado en 1982 con el nombre de Escrete. En 1974 dándose cuenta que era imposible firmar una letra con su nombre (a causa de la censura) creó a un compositor ficticio llamado Julinho da Adelaide. Era autor de tres canciones: Acorda amor, Jorge Maravilha y Milagre Brasileiro. En setiembre de 1974, el recién ser creado se entrevistó con dos personalidades de la cultura brasileña. Ahí contó que había nacido en una favela y su madre, de muchos embarazos, había tenido un hijo medio rubio con un alemán, y que ese hermano lo acompañaba como músico en algunas canciones. También decía haber inventado lo que daba en llamar “samba dúplex” , es decir , un samba que puede cambiar de sentido si es necesario. Así el samba Formosa podía transformarse en China Nacionalista , para no ser objetado de comunista. La madre de Julinho aparecía en el artículo publicado en “Ultima Hora “: era una negra muy bonita. Al año siguiente esa misma mujer  empezaría a enviar crucigramas al Jornal do Brasil. El doble juego terminaría ese mismo año, en un artículo  que el propio periódico escribiría sobre el tema de la censura. Sería a partir de ese momento que la dictadura pediría que las músicas a ser aprobadas fueran presentadas con cédula de identidad.  A modo de represalia esa misma dictadura utilizaría  A Banda , como propaganda para alistar jóvenes a la causa militar.

Chico en Uruguay

La canción Construcción fue interpretada por primera vez en español por Daniel Viglietti, quien hizo una versión en el disco Trópicos de 1971.

En 1978  se estrenó Doña Flor y sus dos maridos, la película más taquillera  durante la dictadura en la historia del negocio cinematográfico nacional (311.077 espectadores), que popularizó a Buarque con el tema O que será, canción para la cual el músico había compuesto una  música y tres letras diferentes. Unos años después, canciones como  Roda Viva, Minha Historia, serían interpretadas en Uruguay por el Grupo Vocal Universo, mientras que Los Olimareños grabarían  una versión española de Valsinha en Barcelona en 1984. En 1981 se editó Chico Buarque en español con letras traducidas por su amigo y colega, el compositor uruguayo Daniel Viglietti. Cuando Buarque , entra en el Estadio Centenario a fines de 1984,  para participar del recital Juntos, que reunía a talentos uruguayos varios, entre ellos Numa Moraes y la murga Falta y Resto, canta dos canciones con su traductor pero cuando le llega el turno de interpretar sus canciones la gente no le da demasiada importancia.

Otro genial compositor, Jaime Roos meses después, el 5 de julio de 1985, escribe una página de opinión musical en el semanario JAQUE, destacando la personalidad y el talento de Buarque: “Con Chico es otra cosa. ¡Gardel Brasilero!. Es el  tipo de persona con quien a uno le gustaría  tomar una copa o ir a ver un partido de fútbol. Es el mejor cantante de su tierra (eso que no grita ni ronronea) No hace más que hablar de política, y parece que estuviera contando hazañas de Garrincha (por lo entretenido). Sus melodías no son sólo bellas y equilibradas: son dignas.”

En 1986, el músico y ensayista brasileño Guilherme de Alencar Pinto en BRECHA lo definiría como “uno de los mejores compositores del continente”. El 7 de abril de 1987, Jaime Roos, Chico Buarque y Pablo Milanés se encontrarían en el Estadio Centenario  y harían un recital inolvidable. En Diciembre de 1987 saldría 7 y 3 , disco de Jaime Roos dedicado a Buarque.

Casi doce años después el viernes 15 de octubre de 1999 Chico llegaría a un Teatro de Verano repleto y presentaría su disco As Cidades.


Fuentes consultadas : CHICO BUARQUE- Letra y Música (Companhia Das Letras) l Semanario Jaque y Semanario Brecha.