Estar mandatado a la creación ¡Vaya cosa linda! John Lennon en su carrera al frente de los mitológicos The Beatles logró construir una forma de componer música que muy pocos pueden eclipsar, en lo que refiere a aceptación popular.

Este recuerdo sobre Lennon busca recorrer parte de su vida, principalmente esa que lo tuvo como cara visible de la banda que rompió muchas estructuras y aún hoy lo sigue haciendo. Joe Strummer, líder de The Clash, tiene una visión muy clara sobre los Fab Four: “The Beatles pertenecían a la primera generación de chicos británicos de clase baja, después de la guerra, a los que se les pidió que pensaran en sus sentimientos, sino que además, se expresaran artísticamente”.

Strummer pone un contexto siempre interesante si buscamos desandar el camino de estos cuatro seres que tenían sus particularidades. John Lennon en tal marco tenía algunas potencialidades que el propio Joe Strummer se encarga de explicar: “Era único. Parte del legado de Lennon consiste en abrir puertas a quienes nunca habían tenido la posibilidad de soñar con semejantes cosas”.

The Beatles comenzó andar su camino al galope de la dupla Lennon/McCartney, la cual generó incontables canciones que lograban conjugar la rebeldía rock, el ritmo bailable y la emoción artística. Ya es parte de la historia musical la postal de un piano en un sótano, donde Paul y John componen  cara a cara “I Want To Hold Your Hand”.

La “beatlemania” generó  por 1963 que muchas jóvenes mujeres se agolparan en las proximidades de Abbey Road (estudio de la EMI) para poder ver a alguno de los cuatro músicos. Se tomaban los recaudos necesarios para que los componentes del grupo más importante de Inglaterra no sufrieran contratiempos con la fanaticada, pero no todo es perfecto.

La jornada de grabación de “She Loves You”, The Beatles estuvieron horas antes en el estudio para tomarse fotografías por los alrededores. Entre policías y demás componentes del equipo, las fans pudieron ver a Ringo, George, Paul y John por lo que la efervescencia rápidamente se generó entorno a Abbey Road.

Geoff Emerick en su libro El Sonido De Los Beatles marca cuando The Beatles se enteraron que las chicas habían esquivado la policía, luego habían forzado la puerta y finalmente estaban dentro de las instalaciones del estudio:

“Antes de que Mal pudiera responder, la puerta del estudio se volvió a abrir de golpe y una decidida adolescente se lanzó hacia Ringo, que con aspecto desconcertado se acurrucó detrás de la batería. Con una reacción instintiva, Neil se lanzo a por ella con un perfecto tacle de rugby y la derribo antes de que pudiera llegar a su presa”.

Luego de ese evento donde un grupo de mujeres a los gritos buscaban sin cansancio a The Beatles, los cuatro integrantes quedaron cargados energéticamente para grabar “She Loves You”, así lo comenta Emerick: “Era una canción fantástica, con un ritmo muy potente y un estribillo implacable, pero además hubo un nivel de intensidad en la interpretación que yo no había escuchado nunca…y, francamente, pocas veces he escuchado desde entonces”. Ese sencillo me sigue pareciendo una de las grabaciones más estimulantes de toda la carrera de The Beatles”.

Posteriormente a esa etapa Lennon y la banda sufre una madurez aparente cuando descubren la poesía de Dylan. Un tipo de canción que puede ser asociado a lo íntimo, con referencias a emociones personales. Sobre esa temática en la banda sonora de la película Help, Lennon se despacha con “You’ve Got To Hide Your Love Away”, una preciosa canción que pone el ojo en la esfera individual, como bien Lennon pudo encontrar en el autor de “All Along The Watchtower”.

“Creo que fue Dylan quien me ayudó a darme cuenta de esto; no lo hizo una conversación, sino que se me ocurrió escuchando sus canciones. Después comencé a ser yo mismo con las canciones; dejé de escribir de manera objetiva y empecé a hacerlo de un modo subjetivo”, supo decir Lennon a Jann S. Wenner en 1971.

Promediando la década del 60 The Rolling Stones editaban “Satisfaction” y Bob Dylan hacia lo propio con “Like A Rolling Stone”, mientras tanto The Beatles estaban en un plan de recambio. Ya no era de su interés girar por estadios, ahora la idea era profundizar su apetito por el estudio de grabación, dejando atrás la “beatlemania” y dando luz a la experimentación sonora en sus discos.

Frente a tales himnos del rock, los cuatro de Liverpool salieron al 1965 con Rubber Soul, un disco refinado que busca más allá de lo convencional sin perder pulso pop. En tal situación John Lennon y Paul McCartney componían canciones por las suyas, las cuales  eran testeadas por el grupo y luego formalizadas en varias sesiones hasta dar con el visto bueno de todos, incluidos George Martin.

Lennon mostró en ese disco dos preciosas canciones, “Nowhere Man” e “In My Life”, las cuales ponen un tono de seriedad por la manera de abordar los temas. Ya no eran las melodías las reinas, sino que debían compartir protagonismo con las letras. Muchos entienden a “In My Life” como una de las mejores canciones pop que se ha generado en Occidente.

Esa ola experimental no se iba a detener en el disco de 1965. Al año siguiente continuaron sus búsquedas en el estudio y con ciertas sustancias que generaron el LP Revolver, donde Lennon supo marcar a fuego la manera de hacer música en el mundo contemporáneo a través de “Tomorrow Never Knows”.

Es una canción que descansa en el Libro Tibetano De Los Muertos, y que tenía una directriz inicial en palabras de John Lennon según Emerick: “Ésta es totalmente diferente a todo lo que hayamos hecho antes. Solo tiene un acorde, y tiene que ser todo como una letanía… y quiero que mi voz suene como el Dalai Lama cantando desde la cumbre de una montaña, a kilómetros de distancia”.

La búsqueda de The Beatles se ve resumida en ese tema, una voz alterada mientras un loop (reproducción continua del final de una parte musical con su inicio) discurre con una instrumentación minimalista, innovadora y a la vez espiritual. Tal viaje fue incrementado con el siguiente LP de The Beatles. Una idea de McCartney donde buscaba crear un alter ego para la banda, pero de esto Lennon no quería saber nada.

A pesar del posterior rechazo que John Lennon mostró sobre Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band, quizá para muchos el mejor disco de la banda, también es verdad que el guitarrista rítmico compuso para ese disco “A Day in The Life”, quizá el mejor tema de ese LP. Aplicando alguna propiedad matemática podemos sugerir  que esa canción es la mejor de la historia de The Beatles. Pero las relaciones asociativas no funcionan tanto como las lúdicas en la música.

La continuidad con algunas drogas fueron cambiando el foco de interés de Lennon sobre la banda, y en especial sobre el discutir cuestiones artísticas con ellos. El LP The Beatles (Album Blanco) fue el resultado de cuatro caminos yendo a un lugar donde hay de todo, en el único disco doble de los Fab Four.

El estilo de Lennon como compositor tomó mayor relevancia luego del Album Blanco, generando piezas exquisitas como “Julia” o “Happines Is A Warm Gun”. Las diferencias entre los miembros de la banda eran visibles durante las sesiones del “White Album”, llegando a ser tratados entre si como músicos de sesión, y no como la banda que se inició tocando en Alemania. La muerte del manager de la banda, Brian Epstein, un año antes fue un elemento relevante que sumado a las diferencias personales comenzó a finalizar la vida de la banda.

El final llegaba, The Beatles sabía y actuaron a la altura de su genialidad. Querían dejar en su última grabación una obra decente.  Abbey Road es  un cierre magistral de rock y experimentación directa que no aburre jamás. Lennon como centro de este ambiente respondió a gran altura pero su adicción no lo ponía en las mismas condiciones de McCartney, quien tenía una alta obsesión con el proyecto.

Sin embargo ese LP editado en 1969 tiene por parte de Lennon “Because”, “Come Together” y “I Want You”, tres joyas que van por lugares bien diversos pero que fueron amasadas por las mismas manos de siempre, las de ese hombre que ya pensaba en otras cosas y no en The Beatles.

Primeros días del año de 1970 y la fría Londres tiene a John Lennon formalizando su nueva banda, Plastic Ono Band, mientras The Beatles sigue formalizada. Ese día terminó de escribir “Instant Karma”, un nuevo éxito afirmaba que la sangre seguía caliente. Producida por el polémico Phil Spector, la canción que tiene el subtitulo “We All Shine On” cuenta con George Harrison en guitarras, Billy Preston en órgano y Allan White en batería.

Esa canción marca el final y el comienzo de un nuevo Lennon. A partir de la separación de su banda los objetivos aparentes eran la poesía y la acción social, apelando a la responsabilidad y la libertad de todos:

“Instant Karma va a atraparte/Va a pegarte en la cabeza

Más vale que estén unidos/Pronto estarán todos muertos

¿En qué diablos están pensando cuando se burlan del amor?

¿Qué cuernos quieren hacer? /Depende de ustedes, si, ustedes”

Los comienzos vitales de Lennon en el mundo fueron en contexto de pérdida y guerra. Su desarrollo en Liverpool lo encontró con música rock and roll y literatura, generando un coctel de personalidad explosiva, bravucona e ingeniosa que tan bien calzo en la dinámica de The Beatles. Luis Alberto Spinetta a lo largo de su vida tuvo un sueño recurrente que siempre lo comentaba cuando se le preguntaba: “Sueño que estoy tocando con John Lennon”.