Algunas tardes en Montevideo no pasa nada y tal postal se torna más dura cuando se agrega  frío. Por suerte existe la noche que siempre nos rescata con cierta vitalidad; pero alguna de esas tardes con poco movimiento, me encuentro mirando a los cielos buscando naves extraterrestres. Algún platillo volador, estrella de la muerte, o trozos de basura espacial que arrase con la gran quietud en la capital del Uruguay. Por suerte, hay individuos destacados en esta ciudad que quizá piensan lo mismo que uno sobre los aliens, sus llegadas a este planeta y las comunicaciones que tratan de entablar.

Personas como Pau O’Bianchi, quien es conocido por ser parte del gran disco Diciembra (2011) de la banda 3pecados, presenta algún vínculo con seres no humanos. Este hombre también parte del proyecto Fernando Henry, Lucas Meyer y Pau O’Bianchi (2015) es una constante usina musical que no detiene la marcha en la producción de discos, proyectos y canciones; sino basta atender a Alucinaciones en Familia, banda gigante que ganó varios premios Graffiti en la pasada edición.

Ahora Pau sacó a principio de este mes Registros akáshicos (2016), la confirmación que es un autentico investigador musical. La nueva entrega del peludo inquieto se acerca mucho a un experimento conceptual de otra dimensión. 10 temas que Pau O’Bianchi grabó con guitarra y voz, que luego envió a distintas personas (amigos, colegas y/o referentes) con el fin de poner otro color a las canciones de este uruguayo con tres décadas de vida.

El Observador afirma que Pau es “dueño de una voz inusual”, la cual en muchas de sus canciones se transforma en la figurita difícil, una pieza que no está en cualquier lado. Sin embargo en Registros akáshicos hay  nuevos llamadores de atención, principalmente la colaboración o conexión externa que Pau O’Bianchi generó: “Le pase las pistas a varios, dejando un cheque en blanco para que le agregaran o quitaran lo que quisieran”. Tal experimento no es muy usual y a la vez comentado, quizá Fernando Cabrera en su innovador disco Bardo (2006) presentó alguna de las técnicas usadas en este nuevo trabajo, como en  las canciones “Tierra” o “Te Miré Hacer”.

Por otro lado, las narraciones dentro del disco tienen un hilo conductor que para algunos se presenta de manera homogénea y para otros no. Desde la tapa y nombre del trabajo hay  referencias a cultos paganos humanos y también a nivel de ficha técnica se marcan referencias explicitas al diablo. Desde el centro de la lírica da la impresión que el morocho músico pasó una temporada con el legendario Favio Zerpa, arduo investigador argentino sobre fenómenos extraterrestres, ya que sus letras se ven bañadas ahora por un aura  de simbolismo OVNI que se percibe en varios momentos del LP. En el mismo sentido, la elección de hacer un homenaje a Cross (“Margat”), banda nacional que se inició a fines de los 80, es la frutilla de este gran trabajo musical que empieza a poner un digno cierre de año.

“Margat” habla de un contacto cercano de tercer tipo en esa localidad, en el noroeste de Canelones. Un lugar que Pau ha sabido recorrer cuando fue a tocar con su anterior banda, 3pecados, a La Vasca. Este mítico lugar para aquellos que gustan del rock and roll se ubica muy cerca de la ruta entre la ciudad de Canelones y Santa Lucía. Un espacio donde probablemente, esta persona parte de María Rosa Mística (2015), haya experimentado una situación rara y poco normal en ese lugar del mundo que presenta un busto de neón (toma Arcade Fire, para vos).

“La noche presentaba esa luna gigante. Tal tamaño tenia la puta luna que su luz bañaba todos los campos que siempre, pero siempre pasaban todas sus noches en la mas densa oscuridad. Pau, en las afueras de La Vasca, regaba sus fluidos líquidos por algún sector de Margat, de espalda a la ruta y con el rostro hacia el cielo. La luna brillaba más que nunca, pintando la noche con un blanco azulado como pocas veces habían visto los presentes hasta ese día. La orina dejó de fluir cuando una figura sin previo aviso surcó la perspectiva de nuestro músico, quien sufrió susto de manera instantánea. Cuando  quiso observar la trayectoria de esa silueta ya no vió más nada. Además de platos voladores en Margat, las lunas brillan como pocas veces mientras el rock canario, desde La Vasca, abre sus alas en la casa del Monstruo de Margat”.

Para cuando el tercer track de Registros akáshicos va corriendo los seres extraterrestres continúan pasando, en este caso al resguardo de una balada que deviene en una zapada alienígena con el  Álbum Blanco como faro. Pau se vuelve cosa seria cuando canta a semillas y harinas (“nubes deliciosas de chapatin”), por lo que no es desubicado pedir que levantemos esas copas que tanto nos gusta llenar por este compatriota que se entrega a sus búsquedas y así le va.

Lo confirma al instante cuando con “Carruaje aurora” mete un gol de media cancha. Una historia de roce en un taxi con el espíritu flamenco como médium, que tiene un gran hallazgo vocal en uno de los mejores temas de este 2016. Pero al ser experimentos hay coqueteos varios, como “El devastador poder de los espárragos”, un largo viaje de corte spinettiano que finaliza con una secuencia a lo grunge (lento-furioso-lento) con “Mueran hoy, esto no es un sol”.

La ciudad de Montevideo también recibe la atención de Pau O’Bianchi (“siempre las mismas caras /eterno fondo de mar /esquina de la muerte/tres bares, mi funeral”) a bordo de una gran canción llamada “Cantaré”. A través de una sonoridad urbana “montevideana” Pau O’Bianchi pone el ojo en sus inquietudes, en su ciudad y sus habitantes, en otra de las joyas de Registros akáshicos. Todo el disco está lleno de ruidos, efectos, sonidos, ecos y demás herramientas que pintan un marco de sintonías lejanas, buscando conexión con otros lugares o recibiendo señales que llegan.

Un collage musical que confirma una vez más la calidad de una serie de músicos locales  que buscan estirar los límites establecidos, en un experimento que pone al autor no solo como una ficha importante dentro de la composición musical capitalina, sino en un atrevido explorador que desde lo terrenal y extraterrestre construye una obra ineludible.

PAULINO RECORDS