Contexto económico, comercial y financiero en el que asume Trump

Las proyecciones de crecimiento para 2017 publicadas en el último informe de CEPAL (Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2016) indican un mayor dinamismo y crecimiento de la economía mundial un 2,7%, a partir de un mejor desempeño de las economías emergentes y las economías desarrolladas.

Para las economías emergentes, se espera un crecimiento del 4,4% y, al igual que en 2016, se destacará India con un crecimiento previsto para este año de un 7,7%. Por su parte en el caso de China se espera una reducción del crecimiento, que llegaría a una tasa cercana al 6,5%, según CEPAL. Asimismo, según el informe, la Federación de Rusia y Brasil pasarán de tasas de crecimiento negativas en 2016 a tasas positivas en 2017.

Por su parte, se espera para este año un crecimiento para las economías desarrolladas  de 1,7% promedio. Entre estas economías, cabe mencionar a los Estados Unidos que se proyecta como la más dinámica, con una tasa de crecimiento esperada del 1,9%, en comparación a los países pertenecientes a la Eurozona que presentaría una tasa de crecimiento del 1,7%. En cuanto a la economía japonesa, según el informe, se espera que se acelere el crecimiento hasta una tasa del 0,9% en 2017.

Aunque, estás estimaciones de cierta recuperación no lograran disipar los riesgos e incertidumbres que enmarcan este inicio de año en materia comercial y financiera.

En cuanto al volumen de comercio mundial, se proyectan tasas de crecimiento aún menores que las indicadas para la economía mundial. El informe destaca que entre los factores que explican el escaso dinamismo del comercio se encuentran: la caída demanda agregada mundial y el descenso importante de la tasa de inversión, sumado un menor crecimiento de las cadenas globales de valor, a partir de la llamada “localización” (en contraposición a la “deslocalización” de la producción que marcó la estrategia comercial de años atrás); y la desaceleración de la economía de China de estos últimos años. El escenario de bajo crecimiento de la economía mundial continúa  acompañado de una desaceleración en la productividad, que hoy crece al 1%.

El informe de CEPAL destaca que los efectos positivos de las mayores perspectivas de crecimiento del comercio mundial para 2017, que se estima alcanzará una tasa entre el 1,8% y el 3,1%, y en contrapartida las crecientes tendencias proteccionistas que se observan desde que en el Reino Unido se votó a favor de la salida del país de la Unión Europea (Brexit) y ante la llegada de Trump al gobierno de los Estados Unidos con anuncios similares.

Sobre los mercados financieros esperan una normalización de las tasas de interés, con tendencia al alza que podría afectar los flujos financieros recibidos principalmente por los mercados emergentes. Además, continúa la inquietud por la situación financiera de las principales instituciones de financiamiento internacional y por el endeudamiento de los países (mediante crédito o emisión de bonos). En cuanto a las condiciones financieras internacionales se espera que los flujos de capitales hacia los mercados emergentes continúen recuperándose a lo largo del año, aunque aún permanezcan muy por debajo de los niveles observados entre 2010-2014.

Si bien el informe mencionado indica, que las condiciones de la economía mundial parecen mejorar, no así el clima de tensión que acompañó la carrera electoral a la 45 va. Presidencia de los Estados Unidos de América, y que permanece con las declaraciones post triunfo del presidente electo. Donald Trump, republicano, con 70 años de edad, empresario multimillonario, productor televisivo, inversor inmobiliario y recientemente devenido en político, asumirá este próximo 20 de enero como presidente electo. Quién siguiendo la tendencia regional, los CEO de importantes compañías multinacionales y empresarios formaran parte del equipo de asesores en materia de negocios e inversiones, así como militares de carrera (protagonistas de los principales conflictos armados de las últimas décadas), formaran parte de los más altos cargos del gabinete de Trump. Como fue mencionado, Trump y su equipo tendrán por delante no solo los desafíos de recuperar la economía norteamericana, sino traducir en políticas y acciones el discurso y promesas hechas en campaña.

Los problemas económico-financieros y sus consecuencias socio-políticas de los Estados Unidos no son recientes, sino que responden a varias décadas de políticas y acciones con consecuencias que se han ido profundizando en mediano y largo plazo para sus ciudadanos. Así lo refleja el informe Problemas irresueltos y una nación dividida (2016) presentado por Michael Porter y su equipo, donde señalan que: “El rendimiento económico de Estados Unidos alcanzó su punto máximo a finales de 1990, y la erosión de los indicadores económicos cruciales tales como la tasa de crecimiento económico, la productividad del crecimiento, el crecimiento del empleo, la inversión y así comenzaron antes de la Gran Recesión. La participación de la mano de obra, la proporción de los estadounidenses en la fuerza de trabajo productiva, alcanzó su punto máximo en 1997. Con un menor número de hombres en edad de trabajar y las mujeres en la fuerza de trabajo, el ingreso per cápita de los Estados Unidos se reduce. La mediana de ingreso real de los hogares ha disminuido desde 1999, con el estancamiento de los ingresos a través de prácticamente todos los niveles de ingresos. A pesar de un salto de bienvenida en el año 2015, el ingreso medio de los hogares se mantiene por debajo del pico alcanzado en 1999, hace 17 años. Por otra parte, el estancamiento de las perspectivas de ingresos y de empleo tienen limitado de forma desproporcionada a los afectados de menor ingreso y menor capacitación americanos, y la desigualdad va en aumento”. Lo que habla de una recesión económica que una de los principales países del mundo no logra superar, y siendo el tema en el que Trump insistió persistentemente en los debates presidenciales para lograr captar la atención de miles de votantes que finalmente pusieron sus esperanzas en el cambio.

La gestión de Barack Obama, no solo significó para algunos sectores reconocimiento de derechos o acceso a beneficios sociales, sino también una alta conflictividad social, una cuestionada participación de las tropas norteamericanas en los conflictos en curso, una alta tensión en las relaciones bilaterales con la Federación Rusa, el levantamiento del bloqueo a Cuba y una relación distante con América Latina desde el punto de vista político. Ello ubica a Trump en una posición en la que deberá priorizar las leyes cruciales que llevará a un Congreso dominado teóricamente por su partido. Ahora bien, las tendencias proteccionistas surgidas de su discurso tendrán efectos mundiales y regionales. Sumado a declaraciones que a priori se alejan de un discurso conciliador en un mundo cada vez más violento.

En este contexto, el comercio mundial inicia el año con cuestionamientos a los tratados de libre comercio, tales como el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); y con las declaraciones del presidente chino Xi Jinping, al inaugurar el Foro Económico Mundial con un tono pro globalización y en defensa de la multilateralización del comercio mundial.

En el informe mencionado, CEPAL describe que la evolución de la economía mundial tendrá efectos diferenciados en los distintos países y subregiones de América Latina y el Caribe, para acentuar aún más las diferencias subregionales en función de la orientación productiva y comercial de las economías.

Los desafíos a la dinámica productiva mundial siguen siendo las llamadas cadenas globales de valor afectadas no solo por la dinámica de los acuerdos comerciales sino por la movilidad tecnológica particularmente.

Respecto de América Latina y Central, los especialistas destacan que los temas centrales serán: una posible renegociación del TLCAN y otros acuerdos comerciales (como el TLC con China), la incertidumbre sobre la dinámica de las transferencias monetarias provenientes de los migrantes, y las relaciones comerciales de los países con mayor dependencia con la exportación a sus manufacturas y servicios a los Estados Unidos. Así mismo, las tensiones sociales y protestas no parecen cesar, en tanto ya se hablan de deportación de migrantes a sus países de origen y de limitar las manifestaciones.

En lo que respecta a las economías de la región sur del continente especialmente, cabe aclarar que la mejora proyectada de las relaciones de intercambio prevé un mejor ejercicio económico, si bien persisten incertidumbres respecto del futuro económico de la zona del euro y de China especialmente, en tanto su reacción a las medidas político-comerciales que tome Estados Unidos.