Seguramente muchos al leer el título se imaginaran que la respuesta es SÍ. Sin embargo, puede ser positiva o negativa dependiendo del contexto.

La mayoría de los libros de auto ayuda muestran al humano casi omnipotente en el destino de sus emociones, vemos títulos como  “Si quieres puedes”, “Eres el dueño de tu destino”, “Atraerás lo que piensas”, etc. Sin embargo nunca se hace siquiera mención al contexto. ¿Acaso no es faltarle el respeto al lector ofrecerle una formula universal de felicidad que no podrá aplicar?. Mucha gente siente cuando lee estos libros que le están tomando el pelo o no es para ellos, esto quizas se debe a que es inaplicable en ese lugar y momento de su vida.

¿Le regalaríamos el libro “Como crear tu propia empresa” a un adulto sin recursos en Siria, o el libro “Se tu mismo, no importa lo que digan los demás” a un adolescente homosexual en Arabia Saudita?. Hay muchas probabilidades de que el adulto viviendo en una Siria en guerra no tenga éxito, o que el adolescente al declararse homosexual sea condenado a muerte. De nada sirve intentar generar un cambio positivo de adentro hacia afuera si ese afuera reaccionará quitándonos la propiedad, la libertad, o la vida.

La mente humana determina y a su vez es determinada por la realidad en una relación permanente. En este sentido, ¿Qué hacemos cuándo sentimos que el contexto es responsable de disminuir nuestras libertades e impedir nuestro crecimiento?.

Se pueden considerar dos opciones: la primera intentar cambiar de contexto y la segunda intentar cambiar al contexto. A los primeros los comprendo y a los segundos los admiro.

El contexto puede ser material (“Aquel contexto era hermoso, luces ,calles, edificios que iban hasta el cielo”) o simbólico (el entorno social, económico u otro) y acompañado de una serie de circunstancias (como el tiempo o el espacio físico).

Una vez nos encontremos en un entorno que respeta nuestra libertad, propiedad y vida, respetando nosotros los mismos derechos en las otras personas, podremos encargarnos de nuestra felicidad sin mayor impedimento que nuestra propia voluntad.

Las acciones que van a posibilitar una felicidad duradera y no el mero placer momentáneo SI existen, algunas son:

Tener pensamientos positivos. Somos lo que pensamos, los pensamientos desencadenan la liberación de sustancias químicas (materia) en el cerebro, las que permiten que el cuerpo “sienta” lo que estamos “pensando”.

Cabe destacar que porque un día obliguemos a la mente a tener pensamientos positivos no por ello ese día uno se sentirá feliz, pero si se genera una constancia, a corto plazo se reflejaran esos cambios, haciéndose cada vez más permanente la sensación de bienestar con el tiempo.

De aquí el dicho “no te hagas mala sangre” (no tengas pensamientos negativos, los que perjudican la calidad de la química de tu cuerpo, pudiendo repercutir en la aparición de enfermedades).

Es fascinante tener la capacidad de generar cambios en nuestras emociones, muchas veces perdemos de vista  el poder que tenemos en nosotros mismos, y le delegamos esta tarea a los medicamentos.

Algunos estudios de Epigenética van mas allá y señalan que nuestros pensamientos también tienen efectos químicos en los genes de nuestros futuros hijos.

Comer saludablemente. Algunos pueden considerar la palabra dieta, pero suena a prohibición y comer bien no significa prohibirse comidas y mucho menos comer poco. La dietas son para momentos, la idea de base es incorporar una alimentación correcta y consciente (con la ayuda de un profesional) acompañado de un determinado estilo de vida.

Muchas veces escuchamos casos cercanos que siguen dietas estrictas y al mismo tiempo se pueden observar las consecuencias emocionales. Saber que no puedes comer cosas que te gustan muchas veces genera estrés y  no resulta del todo comprobable el beneficio real desde el punto de vista químico del cuerpo.

Si nuestro cuerpo se nutre de alimentos saludables será más fácil disfrutar de los estados de ánimo que queremos.

Un llamador para comenzar a comer saludablemente es saber porque se hace, ser consciente del  efecto que tiene en nosotros y no hacerlo porque alguien nos dice o leímos que es bueno. Sin ponernos técnicos debemos saber que la digestión de los alimentos lleva un proceso en el que durante su transcurso nuestro ¨mecanismo humano” absorbe nutrientes, minerales, vitaminas entre otros componentes de los alimentos que necesitamos para poder seguir funcionando.

Los alimentos sufren transformaciones, nuestro cuerpo los convierte en moléculas. De esa forma pueden ser absorbidos por el torrente sanguíneo, donde se van repartiendo por una red de capilares hasta llegar a las células, las cuales componen nuestro cuerpo.

Los alimentos y el agua son la materia prima de las células, estas se alimentan y reconstruyen cuando tienen partes dañadas. No alimentarnos de forma correcta privará de energía o materiales básicos a las células. Si esto ocurre, mueren o no se reproducen bien, lo que implica un deterioro de los tejidos a los que pertenecen y se despiertan enfermedades.

Realizar actividad física. Se ha demostrado que la actividad física regular ayuda a aliviar el estrés, es una forma natural de combatir y reducir los síntomas de la ansiedad y depresión; mejora el estado de ánimo a corto plazo mientras que a largo plazo eleva la sensación de bienestar permanente; reduce la presión arterial y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes, así como algunos tipos de cáncer y  prevene otras enfermedades.

La Psicología nos brinda las herramientas para poder intervenir en el futuro de nuestras emociones. Si aplicamos acciones adecuadas en nuestras vidas y no tenemos problemas orgánicos, está comprobado que los resultados serán positivos, la felicidad realmente es posible con trabajo serio.

Llevar a cabo estas acciones es un ejercicio que requiere de voluntad, paciencia y constancia, sin embargo la recompensa será nada más ni nada menos que ser felices.