En próximas horas seremos testigos directos de nueva música por parte de Charly Garcia. Sus 15 minutos de fama, diría Warhol, fueron largos y con un prestigio que lo dejará en el MMM (Museo de la Música Mundial).

Su décimo séptimo disco solista es una perla más en ese collar tan propio y tan creativo que es su trayectoria. Un camino que siempre lo tuvo acompañado de músicos excelsos.

Fue natural en la vida de Garcia optar por aliarse con otros en la construcción de canciones y discos, que son tanto o más trascendentes. Basta escuchar algunos himnos de Sui Generis, algún LP de Seru Giran o la canción junto a Spinetta.

El camino a este nuevo trabajo (Random para fines de mes) sabemos, ha sido agitado. A veces tortuoso y siempre empecinado, la ley máxima era saciar su compleja cabeza sonora: esa que cuenta con oído supremo, total o universal.

Ya que la extensión puede aburrir, acá en días de lectura rápida, es que partiré la trayectoria de Garcia, dedicando ahora mismo a sus aventuras en grupos musicales.

Vamos las bandas

Su arranque fue a través del folkpop de Sui Generis junto a Nito Mestre y compañía. Ya el inicio musical lo mostraba como una usina creativa. Pasado el tiempo el bigote bicolor del rock reconoce que el debut de su primer grupo quedó un poco desafinado: “tenía buenas canciones aunque hechas con ingenuidad y poca experiencia. Pero para esa época estaba bien”.

Cuando cerró la popular experiencia de Sui Generis (con las funciones de Adios Sui Generis), Garcia inició su relación formal con los sintetizadores. Esta movida estaba en el contexto del rock progresivo (ala musical que coquetea con la “abundancia sonora”) donde formó parte de la Máquina de Hacer Pájaros, quinteto con el que grabó dos LP. Grupo estelar que nucleaba entre otros, a Cutaia (Pescado Rabioso), Bazterrica (Abuelos De La Nada) y Moro (Gatos).

Si La Máquina… ya era un potente y renombrado equipo de juego,  Garcia desde playas brazukas, junto a Lebon (Pescado Rabioso) patea el tablero: arma Seru Giran. Banda mítica del rock argentino que también cuenta con el ya mencionado Moro y el excelso Aznar en el bajo. Era Dictadura y este dream team creó una ciudad musical con palabras propias (“Eiti Leida”) y lirismo sonoro.

En este salto de agrupaciones Garcia tuvo un gran arco ascendente en varios planos, tales como popularidad y vuelo creativo. Esa década lo tuvo como un destacado engranaje en un organizaciones para hacer música. Los hitos construidos en ese tiempo son varios pero destaco “Viernes 3 AM”, “Confesiones De Invierno”, “Como Mata El Viento Norte” o “Canción Para Mi Muerte”.

Mientras se espera la llegada de nuevo trabajo de este rebelde del siglo XX, bien podemos dar play a esos tesoros culturales. En horas también seguirá este camino por el mapa llamado Charly Garcia.