Ahora vivo solo y tengo un cuarto con cama. Siempre hay una primera vez. Estoy contento. Tengo mi propia lámpara, mi propia sábana, mi propia almohada, y un cajoncito de madera con 250 palabras que me prestan los miércoles. También conseguí un par de chancletas y un póster de Shakira (no me gusta Shakira). Me doy cuenta de que lo que dicen es verdad: El que puso pesos, recibirá pesos, y el que puso dólares, recibirá dólares. Y aunque la independencia es cara, le da a uno la oportunidad de hacer cosas que, de otra forma, no serían posibles, como alquilar órganos a domicilio, gritar por el balcón que el neoliberalismo es al menos discutible, y hospedar sirios refugiados por razones poco claras. Esas cosas lo ayudan a uno a pensar; es entonces que me doy cuenta de que muy pronto voy a necesitar un trifásico para cargar el celular. Tendrá que ser el mes que viene: prioridades son prioridades, y sexta remasterización de la box-set-special-collector’s-edition de The Rolling Stones, es sexta remasterización de la box-set-special-collector’s-edition de The Rolling Stones. Brian Jones estaría orgulloso. Le voy a mandar un mail. El cuarto venía con un gato. Se sienta en un rincón; me mira raro.