Reviso los cientos de álbumes de fotos que tengo. Pienso que hay imágenes en las que aparece mi yo más verdadero y no necesariamente es el que más me gusta.

Es probable que otros solo vean fotos desenfocadas, que me agarraron in fraganti, quizá consideran que la sacaron antes de tiempo, ven una falsa nitidez, un encuadre fallido, algo borroso.

Sé que son fotos sinceras, me sorprendieron y a vuelta de correo, ese guiño que puedo reconocer y que aborrezco. Ese rostro que revela el cansancio de un tiempo, las ojeras de una tristeza, el tostado de un verano espléndido que no sabía que el futuro existía. Por cierto, esas fotos se diluyen entre tanta foto pose con deliberado esmero por salir mejor de lo que uno es.

Lo indudable es que complacientes o tiranas, siempre hay expectativas en el resultado de las fotos: queremos vernos radiantes, incluso más radiantes que lo que profesamos. Aunque suele suceder también que cuando nos sentimos en un estado de belleza la fotografía no es siquiera capaz de sugerir algo parecido a la alegría de ese bienestar.

Me detengo en lo que clasifico como “imágenes tiranas” no tanto por lo que muestran como por lo que ocultan. Por las palabras que laten alrededor, por el 50% de responsabilidad de esa imagen, la otra parte de la foto, quien la toma, bajo qué condiciones, lo que nos dijo, lo que sabíamos que callaba, la sonrisa con que lo hacía, la sonrisa que provocó la nuestra, el fastidio con el que accedió a fotografiarnos. Lo tirano es que aunque así parezca y aunque así se quiera, cuando nos sacan una foto, no podemos mirar solo la lente y aquello que miramos en ese momento, por ahí lo construimos mucho tiempo después, cuando tratamos de componer los escenarios en los que sentimos ciertas cosas.

Por fortuna, a veces, no son tan tiranas las imágenes y de mirarlas un rato, por fin, vemos y de pronto nos sentimos transportados a alguien que fuimos algún día, hace un tiempo, frente a otro alguien con una cámara con la total resolución de capturar algo que hablara para siempre de ese día.