Hesíodo inicia su escrito invocando la sabiduría y la inspiración de las musas, para poder realizar a si su canto acerca de la formación del universo y como se dio el surgir de los dioses, así también explico cómo se dio una lucha de poderes entre las diferentes partes de cada ser para así poder destituir el poder de su padre, y sucesivamente este poder pueda ser pasado de uno a otro ser, así mismo estuvo el deseo por el control de este poder, es así como Urano, el cual, encerró a los hijos que tuvo con gea, la madre tierra, para poder contener este poder para sí mismo y así no existiera nadie capaz de arrebatárselo. Es así como Hesíodo comenzó a demostrar cómo, a través de sus creencias, el poder no puede ser centralizado en un solo ser y este no puede ser absorbido por un solo ser, además de como la codicia por este poder suele suceder en el arrebato violentamente del mismo. Como lo sucedido con Cronos, el cual ayudado por su madre Gea, que ayuda a liberarlo de su encierro, en uno de sus momentos de conexión con Urano, este procede con una hoz afilada a cercenar los genitales de Urano, los cuales arroja al mar de olas tempestuosas.

Esta ambición por llegar al poder se ve siempre reflejada en la realidad, pues se evidencia como a través de la historia se dan estas tomas del mismo por la fuerza, lo que conlleva a una fuerte orientación a la violencia para llegar a este punto, como ha sucedido con el paso del tiempo en las grandes monarquías, como hijos y enemigos derrocan a reyes para poder hacerse con el poder de un pueblo y poder adquirir así su riqueza, poder dominar a los demás con esta potestad que brinda el mayor rango que se pueda adquirir en ese momento. Es así como también, a través de la historia, cada régimen político que ha existido ha estado ligado a esta condición de poder en el cual es indispensable vencer al anterior para así poder dominar con aun más poder, poder adquirir así la potestad y hasta el miedo de los subyugados para así dominar con mayor fuerza. Hesíodo indica luego que Zeus, hijo de Cronos, toma venganza de sus hermanos matando a su padre, y lo obliga a vomitarlos para así recobrar a sus hermanos.

Así se demuestra cómo esta lucha de poder se ve evidenciada con mayor fuerza, cada vez que el hijo del dios mayor derroca a su padre matándolo con cada vez mayor violencia, y subyugando el poder superior para así implantar uno nuevo con una mayor fuerza de leyes cada vez más fuertes, implantando fuertes leyes hasta para sus propios hermanos y familiares. Esto es una fuerte prueba de que al llegar al poder se pierde toda noción de la fraternidad y de amor familiar, importando solamente mantener este poder y centralizarlo en una sola persona. Llegando al solo punto en el que el poder es una fuerza codiciosa que provoca locura y nubla la mente, probando que el hombre, según Hesíodo, podía caer en ese error de los dioses y terminar siendo el tirano que llega a controlar todo para sí mismo, luchando hasta contra si mismo para poder mantener ese poder tan codiciado por los demás.

Esta clase de poder se ve evidenciada a lo largo de la historia con los grandes regímenes políticos que han existido, así también, como aquellos que han luchado por mantener a raya a quienes han intentado hacer esto mismo en sus propias tierras, levantándose en armas para poder detener a quienes intentan oprimir y subyugar a quienes luchan también por la estabilidad de sus gobiernos, quienes luchan sin cesar para poder lograr que todo el pueblo luche unido por el futuro, como se logró con el cambio del Mythos al Logos, cuando los habitantes de las polis se dieron cuenta de que era necesario un cambio de pensar en lo que regía su vida, que no era solo posible adjudicarle cada problema existente a un ser divino, sino que se debía ver las cosas desde una perspectiva más real y buscar así la solución a cada situación surgente.

Como se nombra anteriormente, en la historia han existido estos hombres que han intentado buscar el control total de no solo un pueblo, sino buscar también el dominio total de una región y hasta del mundo, anteponiendo contra el pueblo estas fuerzas divinas en las que cada ser podía ser dominado únicamente por su mandato, con la excusa de ser enviados por los cielos o por algún dios omnipotente. Este caso ha sido repetido hartas veces a lo largo de la historia, iniciando desde los principios de la civilización, donde los faraones egipcios esclavizaban al pueblo para poder así realizar construcciones monumentales, y llegar así al contacto divino. Como un pueblo se expande a través de las tierras y pasa a ser casi imparable, llega al punto en que se convierte en un imperio que lucha por el dominio total, en el que cada territorio ganado era totalmente aplastado y se borraba todo rastro de una ideología diferente al del conquistador, se terminaba adorando al temible monarca como a un dios, en el cual debían depositar toda fe y deseos.

También en este ámbito se puede nombrar al Gengis Kan, el cual con gran bravura y convicción conquisto Asia y el oriente europeo, con gran facilidad, gracias a sus técnicas de conquista y al uso de una nueva arma, el arco, la cual llegaron a dominar a la perfección y gracias a la cual ganaron infinidad de guerras, con gran poder dominó su imperio y a todos aquellos que se atrevieron a enfrentarlo, con métodos de tortura lograba sacar la verdad a todo aquel se la ocultaba, a todo aquel que le mentía, y gracias a todos estos métodos utilizados llegó a dominar como un dios sobre Asia, tanto así que hasta la fecha es recordado como uno de los grandes conquistadores que se han conocido, y pasando a ser también un ejemplo a seguir para los regímenes y conquistadores que le precedieron. Envidiado por sus aliados y enemigos, pero fue tal su precisión y fuerza que su linaje persistió y se formó el gran imperio Mongol gracias a su gran sabiduría.

Por otro lado estaban también quienes luchaban contra los dioses y su tiranía, quienes como héroes luchaban en favor de los damnificados y oprimidos, quienes con mayor valentía se atrevían a desafiar su poder divino y se plantaban para detener la fuerza en contra de quienes no podían defenderse con fuerza ante la opresión de los dioses, quienes para su parecer, disfrutaban de hacer daño y destruir cada esfuerzo del humano por salir adelante. En este aspecto existieron mandatarios y simples obreros que, únicamente buscaban en un inicio y como idea principal de su ideología, el liderar al pueblo para enfrentar a los opresores, para salir de esa opresión superior y luchar por el bien común de los demás, de todos los hermanos de cada nación.

Muestra de lo mencionado en la actualidad es el claro caso de los gobiernos de izquierda, quienes en principio con la ideología desarrollada por Karl Marx en sus escritos sobre el comunismo, que quería desarrollar a lo largo del mundo un sistema en el cual las minorías podían llegar a tener el mismo poder de decisión que las clases mayores, y en esta lucha de clases llegaríamos a un mundo perfecto en el cual cada ser iba a tener lo mismo que su vecino. Posterior a esto surge en Rusia un pensador obrero con grandes ganas de luchar contra la opresión, este gran hombre llamado Vladimir Lenin, reformo las ideas de Marx y las readapto a su época y necesidad, con las cuales unido a sus colegas obreros y pensadores, entre ellos León Trotsky, se unieron en la gran revolución rusa derrocando al Gobierno Provisional, surgido luego de la abdicación del último Zar de Rusia, el Zar Nicolas II Romanov. Siendo una lástima que luego de tal valentía y tan prestigiosa formación de estado se traicionara dicha revolución a manos de Joseph Stalin.

Por otra parte Hesíodo da gran importancia a la muerte, a el hecho de que al vivir se deben respetar los valores y la integridad del vecino para que cuando llegue la hora de fallecer se logre llegar a un lugar mejor, dependiendo de cómo se vivió, muestra de esto es el gran poder que se le da a los dioses Tanatos y Hades, quienes son los encargados, respectivamente de la vida y la estadía en el inframundo de las personas, así también como de Hipnos, quien es el encargado del sueño y de mantener el mismo y retornar también de este. Esto se ve también evidenciado en las culturas indígenas americanas en las cuales el sueño se denota como la muerte y la vida, en la cual cada día al morir se libraba una lucha por volver a revivir al día siguiente para continuar con la lucha de la vitalidad.

Concluyo dando importancia al hecho de que la mitología griega dio paso a muchos de los pensamientos actuales en todo sentido, política, forma de vida y hasta creencias religiosas actuales. Este hecho se evidencia en que cada paso que se da en la historia se ve marcado una y otra vez con la historia vivida con los griegos, quienes con su pensamiento han realmente marcado civilizaciones que han existido, surgido y también caído.

Bibliografía:

Hesíodo. La Teogonía. (Editorial Gredos, 1990. Madrid)