Dentro del concepto de productor musical, podemos tener dos maneras de entenderlo. Por un lado, aquél concepto más clásico de quien se encarga de colaborar activamente en la creación de un disco musical, como es el caso de George Martin y Phil Spector. Por otro lado, tenemos el concepto de productor musical más cercano en el tiempo, que es aquél artista que crea canciones para su reproducción, tanto en discos o singles, como así también en sus performances en vivo (se hace referencia en este caso a los músicos electrónicos), y aquí podemos mencionar como ejemplos a Todd Edwards y Richie Hawtin.

En nuestro país, el productor musical tiene relativamente pocos años de vigencia y su solidez profesional viene aumentando día a día. Jaime Roos puede ser el ejemplo de ambos conceptos de productor musical, ya que creaba sus canciones y las reproducía tanto en sus discos como en sus shows en vivo. Ahora bien, si venimos al presente y buscamos un referente en el rubro, el trabajo de Daniel Anselmi aparece enseguida en la cabeza de muchos.

Nacido en Montevideo en 1971, tuvo un interés especial desde pequeño por las cuestiones electrónicas que lo llevó a ser uno de los pocos en “saber manejar las computadoras que había en la época”, según relata Anselmi sentado en un café del barrio de Punta Carretas, un sábado cualquiera del mes de agosto de este año.

Gracias a su interés por los instrumentos electrónicos y su constancia de entrenamiento durante muchos años, hoy lo lleva a ser uno de los referentes del país en el uso de sintetizadores e inclusive, a vivir de ello,  ya que uno de sus trabajos (además de productor musical) es el de consultor y beta tester para hardware de síntesis de sonido y sistemas modulares para la marca sueca Elektron. Además trabaja como docente en la Facultad de Comunicación y Diseño de ORT.

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En 2003 comenzó como clásico productor musical con el disco “Filosofías de Insomnio” de La Teja Pride. Un gran debut de ambos por cierto. Con respecto a qué piensa sobre el rol de productor, detalla que: “El productor musical se encarga de llevar a cabo la realización de un disco, junto a otros artistas. Trabajando en estudio, el productor potencia la música del artista con el fin de que quedé de la mejor manera al finalizar todo el proceso de creación. Si bien no es una actividad de autoría, sí  tiene una cantidad de partes creativas y de carácter resolutivo. Por ejemplo, podés trabajar con un artista para crear un arreglo, timbre, una estructura o algo que ayude a la culminación o mejora de una canción. A veces, sale de vos por la inquietud del momento, o también porque te lo pide el músico con el que estás laburando”.

Al escuchar al entrevistado hablar sobre producción musical, noté la importancia y dificultad de la aplicación de “estar alejado de la obra musical”. En la mayoría de los casos (por no decir “en todos”), el productor musical se encuentra “preso” de una obra musical que ya viene creada anteriormente, en la cual éste, debe adaptarse de la mejor manera y colaborar con la causa, “[…] pero siempre tratando de ser lo más objetivo posible, con una mirada que se posiciona afuera de la obra inicial y, a su vez, que no te aleje tanto del artista, porque si no perdés ese contacto necesario que te permite entenderlo y actuar en consecuencia […]. Sin lugar a dudas es la parte más difícil de todo el proceso. Igualmente uno con los años va encontrando ciertos mecanismos de conducta que son cómodos de realizar y permiten la creación de un disco”.

Su último trabajo publicado es “Un Jardín Para Vivir” con Mateo Mera. La presentación de este disco no es convencional: un cubo de cartón que incluye una maceta biodegradable, sustrato, semillas de ceibo, un código de descarga y un póster. Sí, no contiene un disco compacto, la música se encuentra en un .com que pertenece a Mateo Mera donde se puede acceder a la música con el código que viene en el cubo artístico. Sobre la generación de este disco, Anselmi cuenta que: “El proceso de grabación del disco fue realmente muy cómodo y lindo. Se presentaron un montón de canciones […] que cuando fueron escuchadas al final de la grabación, nos dimos cuenta que el proceso de pre-producción y producción (sobre todo el de pre-producción) fue realmente muy importante y marcó que todo lo que vino después, fuese cómodo de transitar. Fue importante tener esas canciones en la mesa y que nos hayamos puesto de acuerdo en el camino a seguir”.

El proceso de creación de un disco supone ciertas etapas, bien diferentes una de la otra: “por un lado la pre-producción que es en donde ubicas junto a los artistas las canciones que serán parte del disco, si son necesarios o no ciertos arreglos previos a las canciones. A su vez otra de mis labores, que exceden lo artístico, son las cuestiones de tiempo y logística del proceso entero. Cuánto tiempo llevará el proceso de producción y postproducción, en dónde se harán las grabaciones, quién las grabará (cosa que generalmente realizo por una cuestión de comodidad), quién hará la mezcla y masterización (en este caso por ejemplo suelo trabajar con Andrés Mayo, un excelente profesional de Buenos Aires que ha trabajado con los mejores músicos de diversos géneros musicales. Sé que entregando a él me aseguro un producto final excelente). Y otra cuestión, que forma parte de este proceso, es la cuestión monetaria y de finanzas, que como todos sabemos, es parte fundamental en la vida, ¿no? (Risas)”.

Después de la etapa de preproducción, se dirige a la producción del disco: “[…] si bien los discos son todos diferentes y dado que los artistas son diferentes también, no hay un proceso único y certero, y esto lo tengo siempre en cuenta. Si bien es importante para mí tener claro ciertas cosas que me servirán tanto para la pre-producción y producción del disco, trato de entender el punto de arranque de ese disco; es decir, en dónde estás parado musicalmente, cuáles son las condiciones del artista y qué es lo más representativo que él tiene”.

Anselmi destaca como sustancial entender hacia dónde quiere ir el artista. En este caso, señala que“[…] Mateo llegó con un producto casi terminado, apenas tuvimos que realizar cambios”. Plantea que detrás de esa caja y elementos diversos, existe un concepto musical totalmente acabado.

Luego del proceso de producción se conduce finalmente a la etapa de post-producción, que consiste en la mezcla de la grabación y masterización correspondiente, que como Anselmi relató, lo realiza Andrés Mayo gran parte de las veces.

Mera nos ofrece música en un formato digital, entendiendo que es el formato de consumo actual, ya sea de pago o gratis, con una semilla, que si la plantas y cuidas, serás parte hacedora de un elemento natural. Por lo tanto, es un disco que viene con vida, y esto no es menor, contiene un sistema de creencias (ideología quizá) detrás que lo sostiene y que el entrevistado hace referencia constantemente. El papel social que hay detrás de un disco, también es pensado en el proceso de pre-producción y/o producción, ya sea por el productor o la discográfica que solventa el proyecto artístico.

La lectura de Anselmi sobre la música en general viene acompañada de una visión con cabeza de productor musical, en donde de alguna manera y necesariamente el producto final debe estar pensado, reflexionado, puesto en concordancia con la realidad musical del artista, con los tiempos que se tengan para crear el producto, objetivos del proyecto y la puesta en práctica de las ideas y decisiones que se tomen. Este costado de productor, va acompañado con una vida como amante de la música electrónica, que si bien actualmente su carrera profesional está teñida entre la docencia y la producción musical, dos por tres se da el lujo de crearla o asociarla a otros géneros musicales.

Anselmi no sólo participa en la estructura y producción de discos, sino que también expande su pasión musical. Más abajo un ejemplo de otra faceta de su perfomance.