-¿Cómo estás?

Bien, viviendo en Nueva Zelanda hace ocho meses, como bien ya sabés. Te cuento un poco las conclusiones hasta ahora. Seré tan breve como pueda y espero no aburrirte.

Respecto a lo que me preguntabas… es un gran país sin dudas, mucho más cautivante por su naturaleza que por su sociedad y cultura. De todas maneras, es fascinante observarlo con ojos de Uruguay. Tanto por oposición como por equivalencia, somos comparables.

La economía está basada y sustentada en la producción agropecuaria. Albergan un millón de personas más que el Uruguay y tienen una extensión más vasta. Además de su excelsa industria lechera, las manzanas, cerezas, kiwis y diferentes carnes, son destacados en la producción de vino blanco.

La geografía ha determinado dónde y cómo habitar el país. Al igual que Montevideo, Auckland concentra poco más de un millón de personas y el resto de la sociedad se reparte en pueblos y ciudades no tan prominentes. El problema de comunicación que en Uruguay existe entre Montevideo y el Interior aquí sucede entre la isla del sur y la isla del norte. Mientras en la isla del norte hay una clara tendencia europeizante, de mirada hacia afuera -incluso a pesar de su población maorí-, en la isla del sur sucede a la inversa, incluso con cierto nacionalismo orgulloso -y con población más escocesa que maorí-. Pero aquí me detengo un instante. El neozelandés -también autodenominado kiwi o pakeha por los maoríes- lo que no tiene es esa rebeldía latina a la colonia, de hecho no se usa la palabra para adjetivar nada que implique calificar su vínculo con el Reino Unido. El Jefe de Estado es la Reina Isabel. Integran una comunidad económica y política y tienen una gran dependencia a la madre patria, sin embargo parecieran sentirse en una igualdad que verdaderamente no existe. No, no… intentan imitar a los ingleses y la verdad es que fracasan porque en este intento han perdido la posibilidad de construir su identidad, en parte también porque la demagogia gubernamental no es suficiente para darle a la cultura maorí el peso que la sociedad blanca quiere en realidad taponear.

Entonces, el plato típico no pasa del pescado con papas fritas o los porotos con salsa encima de una tostada con manteca y la música de gaitas, el reggae, el hip-hop y el country se catalogan de nacionales.

Sí, económicamente están muy bien, tanto que pueden entregarle al extranjero los rubros de servicio y mano de obra forzada. Quien no consiga trabajo, el Estado se lo busca. Y si al cabo de seis meses nada aparece, el Estado empieza a pagar un subsidio a esa persona… esas decisiones sustentadas en una cultura del trabajo que en Uruguay todavía no está del todo asentada. La capacidad de ahorro supera los mil dólares americanos mensaules.

Padecemos la misma enfermedad. Un hermano gigante como Australia los asedia y nada parece notable al lado de esos monstruos y sin embargo sus números son ejemplares para el mundo -pero claro, los monstruos asiáticos tampoco están tan lejos-. Quizás Uruguay también podría valorar más la ausencia de bochinche. Esto del hermano mayor mandándose las cagadas primero… es una gran ventaja. Pero viste como somos los menores… caprichosos. Nueva Zelanda es igual y te diría que a pesar del estricto control legal, la policía educada, desarmada y los mínimos índices de corrupción, no es loco tratar de reflejarse en este espejo.

Como sociedad podríamos enseñarnos lo que tiene uno que le falta al otro. El hábito de encontrarnos en la calle para celebrar con un amigo o la celebración de la sociedad afro celebrada como sociedad uruguaya, son algunas situaciones que me vienen a la mente y les podríamos prestar.

El arte, por fuera de la notoriedad de El señor de los anillos, algunas novelistas de alcance internacional y un localismo musical que no logra ni pretende combatir la fuerte invasión extranjera, me hacen ver que la trayectoria artística del Uruguay tiene asentamiento histórico.

El transporte público prácticamente no existe y diera la sensación de que la gente no se encuentra en la calle -en parte porque con un mes de trabajo es posible comprarse un auto-. Aquí pareciera que los ómnibus sudorosos del Uruguay tienen un sentido social muy importante. Pero no quiero dejarte una sensación amarga de Nueva Zelanda.

Es un gran país no sólo por lo económico, como también lo sea seguramente el Uruguay. Pero es bueno reconocer que no existen sociedades perfectas y que los índices econónimos y de calidad de vida a veces no lo son todo. La integración social que a veces genera rapiñeros y rapiñados también acerca empatía y solidaridad; eso se ve en Uruguay como acá no se encuentra. En cambio, este es un país perfecto para el turista. Se recorre fácilmente por aire, tierra y mar, el turista encuentra la contención como en pocos lugares -por ejemplo, con avisos en la carretera que recuerdan que aquí se conduce a la izquierda- y la naturaleza es diversa y única en el mundo -y los neozalandeses no desaprovechan ni una parcela de bosque para ofrecer al visitante una aventura.

-¿Te imaginaste alguna vez si te tocara llegar a Uruguay de mochilero… la soledad que eso representa?

Sí, ya se hizo tarde y divagamos demasiado. Además no sé qué hora es ahí pero son catorce horas de diferencia. Sí, donde estoy hace mucho frío. Es el sur del sur. Está por entrar el verano y pronosticaron nieve, pero en el norte de la isla norte las playas ya se están llenando de surfistas. Disculpame que hablé tanto, pero ando con un montón de reflexiones respecto a este país y el nuestro. Ah sí, el rugby. Cortito y al pie -como un buen tackle-… es con el rugby de las pocas veces que disfrutan de ver sufrir a los ingleses. Han logrado tener la mejor selección del mundo y su liga local se perfila a ser también la mejor liga del planeta. A nosotros nos cuesta entender, pero acá el fútbol no interesa casi nada y sin embargo los All Blacks paralizan un país minado de mercadería con sus colores y jugadores. Es curioso pero los Australianos aprecian mucho más a los neozalandeses que lo que ellos devuelven hacia el país de Nicole Kidman; ¿te suena a algo? También comentan que hasta no salir al extranjero, el neozelandés talentoso es mirado con cierto rencor… y no se entiende mucho por qué tienen por mala educación decir que ‘no’ como respuesta a alguna cosa. Conocen perfectamente que un país llamado Uruguay es talentoso en el fútbol. Los europeos le han hablado bastante de un presidente que legalizó la marihuna y algunos lo asocian a Nelson Mandela… te tengo que dejar, el editor me mata.

Si tenés la chance de venir alguna vez, no lo dudes. Eso sí, deberías probar cómo se siente escuchar Zitarroza en la montaña.

Una yapa para nuestra búsqueda de igualdad; este es el primer país del mundo donde se habilitó el voto femenino.